El jefe de la misión de la ONU en Haití, Edmond Mulet, aseguró hoy que el país antillano tiene la oportunidad de abrir "un nuevo capítulo" en su trágica historia con el proceso de reconstrucción tras el sismo del pasado enero.
El diplomático guatemalteco explicó en una entrevista con Efe que la tragedia causada por el terremoto ha propiciado que se den las condiciones para tratar de encaminar al desarrollo a la nación más pobre del continente americano.
"Si esta sacudida no ha sido suficiente para que la comunidad internacional cambie su forma de trabajar en Haití, y para que los haitianos asumen sus responsabilidades, me pregunto que si no es ahora, cuándo, y si no es con esto, entonces con qué", dijo Mulet, quien se encuentra en Nueva York para asistir el miércoles a la conferencia internacional de donantes para Haití.
El jefe de misión, que asumió el cargo de manera interina tras la muerte en el terremoto de su antecesor, Hedi Annabi, expresó confianza en el plan de reconstrucción que el Gobierno de Puerto Príncipe presentará en la conferencia del 31 de marzo en la sede de la ONU.
"Haití, antes del terremoto, era ya un Estado con muchas necesidades, un Estado frágil, una nación y un pueblo con grandes problemas", recordó Mulet, que ya había encabezado la presencia de la ONU en el país antillano entre 2006 y 2007.
Por ello, prosiguió, el objetivo del plan no es la simple reconstrucción de la infraestructura y las viviendas destruidas , sino el "desarrollo integral de todo el país, desde las inversiones en turismo, a la construcción de un estado de derecho".
Mulet subrayó que la clave para asegurar el éxito de la reconstrucción es ceder protagonismo al Gobierno haitiano, ya que el trabajo de encabezar esta enorme tarea ayudará a solidificar sus endebles instituciones.
"Le estamos pidiendo, le estamos exigiendo, al Estado haitiano que sea responsable, que coordine, que esté a la altura de las circunstancias. En fin, que responda a la situación de crisis, cuando no tiene la capacidad para hacerlo", apuntó.
Explicó que la ayuda internacional prestada al país antes del terremoto del pasado 12 de enero tradicionalmente "evitaba" canalizarse a través del Estado, por temor a su "corrupción e ineficacia", lo que contribuía a su vez a socavar su autoridad.
"Ahora, como comunidad internacional, debemos cambiar y no buscar excusas o pretextos" para no colaborar con las autoridades, si no "vamos a seguir como siempre. Vamos a tener una misión de paz durante 263 años y no vamos a cambiar la situación", afirmó.
Asimismo, el responsable de Naciones Unidas se mostró convencido de que los donantes responderán a la petición de 3.800 millones de dólares que presentará Haití en la conferencia para financiar la reconstrucción del país durante los próximos 18 meses.
"Yo veo en la comunidad internacional una renovada voluntad de apoyar, y estoy seguro de que la generosidad internacional se hará presente", insistió el diplomático guatemalteco.
Mulet se mostró particularmente satisfecho con el papel desempeñado en esta crisis por los países latinoamericanos, que aportan la mayor parte de los efectivos que conforman la misión de paz de la ONU en Haití (Minustah), encabezada por Brasil.
"Es un esfuerzo de solidaridad continental, para que el último de la clase esté a la altura de los demás. Es un esfuerzo ilustrativo de la hermandad continental", afirmó el diplomático, quien destacó que esa generosidad también se extiende a proyectos de desarrollo bilaterales ajenos a la misión de paz.
Al contrario que en otros desastres naturales, el grado de devastación que causó el sismo y las precarias condiciones del país obligan a llevar en paralelo las fases de emergencia, recuperación y reconstrucción del país, señaló.
"Le he pedido a la comunidad internacional que no se olvide que esa fase de emergencia está ahí y que va a haber necesidades humanitarias durante los próximos meses", dijo.
Entre otras cosas, explicó, que hay que trasladar a lugares más seguros a decenas de miles de personas que han levantado campamentos improvisados en terrenos vulnerables a las lluvias y los huracanes.
Mulet indicó que ya empezaron los trabajos de saneamiento e instalación de servicios básicos en los terrenos elevados en que se levantarán los nuevos campamentos.
Se dejará espacio para construir mercados, iglesias y otras instituciones, además de trazarse avenidas anchas, para darle la mayor sensación posible de barrio y evitar que degenere en arrabales marginales, explicó.
Otra consideración importante es la seguridad, ya que "no podemos patrullar y tener presencia en 900 lugares distintos" donde se han levantado campamentos improvisados, dijo Mulet, que calificó de "imposible" construir refugios firmes para todos los damnificados antes de la temporada de huracanes en julio, agosto y septiembre.