El líder de la mafia georgiana en España, Kakhaber Shushanasvili, detenido en Barcelona en marzo de 2010, se negó hoy a ser extraditado a la antigua república soviética de Georgia, que lo reclama por delitos de asociación ilícita y extorsión.
La Fiscalía de la Audiencia Nacional apoyó la extradición por considerar que se cumplen todos los requisitos exigidos por la ley para acceder a su entrega.
Georgia acusa a Shushanasvili de haber extorsionado a principios de 2010 junto a su hermano a otro compatriota suyo que tenía un restaurante en Salónica (Grecia), al que le exigieron un pago de 40.000 euros (unos 53.000 dólares) para no quitarle el establecimiento, aunque finalmente no los pagó.
En concreto, las autoridades georgianas sostienen que Shushanasvili extorsionó al dueño del local a través de skype (servicio de telefonía gratuita por Internet).
De acuerdo con la Fiscalía de la Audiencia Nacional, estos hechos están tipificados tanto en España como Georgia, y Grecia también ha comunicado que los hechos también serían constitutivos de delito en su ordenamiento jurídico.
Sin embargo, la defensa de Shushanasvili estimó que la competencia territorial para juzgar a su defendido corresponde a España, ya que los presuntos hechos que le imputan se cometieron "o en Grecia o aquí".
Así, el letrado Jacobo Teijelo precisó que si su cliente habló por skype con el dueño del restaurante lo hizo desde Barcelona, pues era su lugar de residencia habitual en febrero de 2010 y donde un mes después fue detenido en el marco de la "operación Java", que se desarrolló también en Austria, Alemania y Suiza, Francia e Italia.
La defensa también argumenta que el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska tiene un procedimiento abierto contra él por estos mismos hechos en el que se le acusa también de asociación ilícita, coacciones y extorsiones.
Asimismo, subrayó la ausencia de garantías judiciales si Shushanasvili es entregado a Georgia, "un paraíso de la persecución" en el que se pretende que su cliente "no pueda defenderse", ya que es "un estado casi fallido donde los abogados son coaccionados y encarcelados".
"Entregarlo a Georgia es entregarlo a la barbarie", concluyó.
Según el auto por el que Grande-Marlaska decretó su ingreso en prisión en marzo de 2010, la organización criminal georgiana "Kutaisi" se asentó en 2005 en España con Shushanasvili como líder, quien en orden jerárquico estaba subordinado a su hermano Lasha Shushanasvili, el jefe internacional de la red, y su lugarteniente, Koba Shermazashvili.
Lasha Shushanasvili logró huir en Grecia de la operación policial desarrollada en toda Europa.