El líder indígena peruano Alberto Pizango, asilado en Nicaragua desde hace once meses, regresa hoy a Lima, donde se expone a ser detenido nada más aterrizar, según dijeron a Efe fuentes de su organización, la Asociación Interétnica de la Selva Peruana (Aidesep).
Sobre Pizango pesa todavía una orden de detención emitida por un juzgado limeño por el delito de apología a la sedición, mientras que otras tres causas abiertas contra él se han resuelto con una orden de comparecencia y no de detención.
Pizango llegará en torno a las 15.00 hora local (18.00 GMT) en un vuelo regular de la línea aérea COPA, acompañado por Daysi Zapata, presidenta temporal de Aidesep mientras Pizango ha estado fuera del país.
Según las fuentes, Pizango se expone a ser detenido nada más llegar, saliendo de su avión, tras lo que sería trasladado a dependencias policiales, aunque existe la posibilidad de que en el último momento el juzgado cambie la orden de detención por una de comparecencia.
El presidente Alan García dijo esta mañana "no tener opinión" sobre la decisión de Pizango de retornar al país, pero añadió que "está más seguro aquí (en Perú) que allá (en Nicaragua)".
"Aquí hay democracia auténtica, independencia plena del Poder Judicial, ningún ánimo dictatorial o mesiánico y, sobre todo, las condiciones de vida y alimentación son mejores aquí que allá", afirmó.
"Aquí se respetarán sus derechos y estos son temas que sólo el Poder Judicial debe tratar; no soy juez ni fiscal para determinar la situación procesal de una persona", zanjó.
El primer ministro peruano, Javier Velásquez, también se refirió hoy al caso Pizango, diciendo que le "parece muy bien que tras meses de reflexión se ponga a disposición de la Justicia".
La ministra de la Mujer de Perú, Nidia Vílchez, aseguró ayer que el retorno de Pizango tiene que ver con sus ambiciones políticas ante las elecciones presidenciales del año próximo, pero las fuentes de Aidesep recordaron que Pizango ha rechazado en numerosas ocasiones tener cualquier intención de concurrir a esos comicios.
Pizango y varios de los dirigentes indígenas de Aidesep fueron acusados de haber instigado las violentas protestas que el 5 de junio de 2009 dejaron a 24 policías y 10 civiles muertos en la localidad amazónica de Bagua.