El ministro de Defensa chileno, Francisco Vidal, destacó hoy la cooperación por parte del Ejército con la justicia en las investigaciones por casos de violaciones a los derechos humanos cometidos durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
"Todo lo que colabore a la verdad le hace bien al país", afirmó Vidal en declaraciones a Radio Cooperativa.
Según informes oficiales, hubo 3.197 víctimas de violaciones a los derechos humanos en Chile durante la dictadura, de las que 1.185 fueron detenidos desaparecidos.
En tanto, en 2004 la comisión que presidió el obispo católico Sergio Valech determinó que 27.255 personas fueron torturadas durante la dictadura militar.
De acuerdo con el ministro de Defensa, la entrega de información de "los mandos de los generales Ricardo Izurieta, Juan Emilio Cheyre y Oscar Izurieta -los últimos tres comandantes en jefes que ha tenido el Ejército- ha sido ejemplar".
Indicó, al mismo tiempo, que en el caso del director de teatro y cantautor Víctor Jara, asesinado por militares, "estamos muy próximos a la verdad, no solo en el caso de él, sino que en el resto de los ejecutados en el Estadio Chile", recinto que se utilizó en los primeros días de la dictadura como centro de detención.
Por la muerte del artista, asesinado días después del 11 de septiembre de 1973, que puso en el poder al fallecido dictador Augusto Pinochet, permanece encarcelado por ahora José Adolfo Paredes Márquez, de 54 años, y quien era recluta en aquel momento.
El abogado Nelson Caucoto, querellante en la causa que investiga el asesinato de Jara, criticó las declaraciones de Vidal ya que, según dijo, en el caso del artista el Ejército debe asumir, y el ministro (Vidal) también, que no ha existido nunca la colaboración que se les ha solicitado.
"Nunca nos entregó el nombre del jefe que estaba a cargo del Estadio Chile", criticó el jurista.
"El juez (Juan Eduardo Fuentes) sustancia la causa se ha ido prodigando casi artesanalmente la nómina de los funcionarios que estuvieron en ese estadio. Nosotros hemos aportado nombres, la familia ha aportado nombres", pero no los uniformados, aclaró.
El ministro Vidal, que también se refirió a la inauguración de este viernes del regimiento de San Bernardo, ubicado a unos 15 kilómetros al sur del centro de Santiago, con el nombre del asesinado comandante en jefe Carlos Prats, aseguró que son "muestras del honor militar".
Carlos Prats y su esposa, Sofía Cuthbert, murieron al explotar una bomba colocada en su automóvil, el 30 de septiembre de 1974 en el barrio de Palermo, en Buenos Aires, donde se había exiliado tras el golpe militar.
En opinión de Vidal, "lo que ocurrió en el discurso del general Izurieta habla del honor militar, que sin intentar rescribir la historia coloca la figura de Prats en su dimensión correcta. En ese sentido, es bueno para el país y la reivindicación de la memoria de un gran oficial", apostilló.
El jefe del Ejército, general Óscar Izurieta, condenó públicamente "la vileza" del asesinato del ex general y expresó su repudio a los autores "de tan deleznable crimen".
Izurieta afirmó que la presunta participación de ex uniformados en la muerte de Prats constituye "un acto del mayor deshonor".
El ministro de Defensa aseguró que la ceremonia de este viernes en San Bernardo ratificó el hecho de que el 80 por ciento de la población piensa que la institución más confiable del país son las Fuerzas Armadas.
El abogado Caucoto también refutó el homenaje a Carlos Prats ya que si bien valoró los gestos a la figura del asesinado general como un soldado constitucionalista, dijo que no es suficiente poner el nombre del ex comandante en jefe a un regimiento "manchado" por los crímenes cometidos durante la dictadura.
"Al hacerlo no le pongamos el nombre de general Prats al regimiento Tacna, que aporta, yo diría, la mayor cantidad de víctimas que hubo en Santiago con la represión del año 73", recalcó.