Guatemala ya ha hecho "todo lo necesario" para que le sea levantado el embargo de asistencia militar que EE.UU. le impuso en 1977 por violaciones a los derechos humanos y confía en que el Congreso de este país tome una decisión favorable a lo largo de este año.
Así lo afirmó hoy el ministro de Defensa de Guatemala, Ulises Noé Anzueto, quien en una entrevista con varios medios, entre ellos Efe, aseguró que las Fuerzas Armadas de su país ya no son las que eran hace 40 años, "por mucho que haya gente que quiera pensar que continúan siendo así".
"Esa es la misión de esta visita a Washington", explicó el ministro: "Mostrar nuestra transparencia y buena voluntad para poder trabajar en las labores de seguridad de la región", especialmente contra el narcotráfico.
Respecto al levantamiento del embargo, que debe ser aprobado por el Congreso, Anzueto consideró que es una cuestión de voluntad política, y que por ello, para no dejar dudas sobre la renovación militar guatemalteca, ha viajado a Estados Unidos para compartir con las diferentes instituciones la hoja de ruta de Defensa del nuevo Gobierno de Otto Pérez Molina.
"Hemos cumplido con la desclasificación de archivos militares, hemos incluido en nuestras academias militares la temática sobre derechos humanos y hemos (acometido) el resto de inquietudes que había sobre este tema", insistió.
Guatemala, cuyos problemas de inseguridad y violencia se han incrementado considerablemente en los últimos años a causa del trasiego de drogas, busca, según el ministro, un nuevo modelo de actuación que sanee la estructura policial y lleve a cabo una estricta labor de seguridad fronteriza.
"El problema del narcotráfico es una amenaza que atraviesa todo nuestro sistema de seguridad. Penetra por nuestras fronteras, se desplaza por nuestro territorio, llega a nuestros centros urbanos, alguna parte de droga se queda y el resto trata de salir hacia México", dijo Anzueto.
Aunque según el ministro el narcotráfico no es el único problema de seguridad del país, sí "exacerba" el resto y ha penetrado hasta los núcleos urbanos incrementando sobremanera la inseguridad ciudadana.
"Es un problema de seguridad nacional y pasando por nuestras carreteras se convierte en un problema de seguridad pública, y al llegar a las ciudades en un problema de seguridad ciudadana", explicó.
"Lamentablemente, y no es un secreto, la Policía de nuestro país está siendo señalada por delitos internos y esta siendo sujeto de procesos de reforma. Hay un plan de Gobierno para la profesionalización de la Policía del país" cuyas labores ahora están siendo suplidas por soldados de las Fuerzas Armadas, añadió el ministro.
Sin embargo, pese a los cambios de orientación de Pérez y su compromiso con la lucha antinarcóticos, el presupuesto con el que cuentan las Fuerzas Armadas guatemaltecas es aún de un 0,33 por ciento del producto interior bruto, aun cuando los Acuerdos de Paz dejaron su techo en un 0,66.
"El aumento de la asignación presupuestaria al 0,66 por ciento sería ideal para poder modernizar nuestros equipos (...) Contamos con aviones de los años 50, con armamento de los años 70 y con helicópteros de los años 80. Pero queremos ser un Ejército del siglo XXI", puntualizó Anzueto.
El ministro guatemalteco se encuentra en una visita oficial de cinco días a Washington en la que se reunirá con el subsecretario de Defensa adjunto para América Latina, Frank Mora; con el subsecretario de Defensa para asuntos de Defensa Nacional, Paul Stockton, y con el jefe del Comando Sur, Douglas Fraser, entre otros altos cargos de defensa.
Además, se reunirá con el principal asesor de la Casa Blanca para América Latina, Dan Restrepo; con la subsecretaria de Estado adjunta de Estados Unidos para Centroamérica y el Caribe, Julissa Reynoso, así como con varios senadores.