El ministro de Hacienda de Paraguay, Dionisio Borda, advirtió hoy de que el país puede volver a caer al borde del cese de pagos, como ocurrió en 2003, si el Congreso persiste en aprobar gastos sin fuentes de financiación.
La agencia oficial IP Paraguay señaló que Borda hizo esa aseveración ante la Comisión Bicameral del Parlamento, cuyos miembros tienen tiempo hasta el 20 de diciembre para aprobar el proyecto de presupuesto público de 2011, enviado por el Ejecutivo el 30 de septiembre último.
Explicó que Borda puso de manifiesto que las ampliaciones presupuestarias tramitadas "mayormente para gastos de personal" y las iniciativas legislativas de nuevas leyes "que aumentan los gastos rígidos sin la contrapartida de ingresos genuinos (...) generan una fuerte presión sobre las finanzas públicas".
La agencia recordó que la última vez que Paraguay registró un déficit fiscal fue en 2003, cuando "sus gastos superaron en un 0,4 por ciento a los ingresos", y destacó que "luego logró hilar seis años de superávit".
Añadió que el ministro reseñó durante su exposición a los miembros de la Bicameral que la posterior recuperación de las finanzas públicas "permitió al país mantener la inflación baja y mejoró su posición para negociar los créditos".
El panorama "podría cambiar desde el 2010 y profundizarse en los años sucesivos, al punto de llegar en el 2013 a un 3,2 por ciento de déficit si se mantienen los mismos niveles de incrementos en los gastos", según la agencia.
Por su parte, el Ministerio de Hacienda anunció en un comunicado que Borda instó a "mantener los topes establecidos" para el 2011, ya que los montos "reflejan la capacidad que tiene el fisco de cubrir los gastos establecidos en el proyecto".
El presupuesto público paraguayo para el próximo ejercicio fiscal totaliza el equivalente a 8.284 millones de dólares, de los cuales 3.803 millones de dólares corresponden a la administración central y 4.482 millones de dólares a las descentralizadas.
Esos montos suponen un aumento del 11,6 por ciento con respecto al de este año y contemplan un aumento salarial del cinco por ciento para los funcionarios, incluidos policías y militares al nivel de la la inflación prevista para el 2011.