El ministro mexicano de Educación, Alonso Lujambio, negó hoy en la Conferencia Mundial de la Juventud que el narcotráfico haya devastado a México, país que registra 28.000 muertos por esta causa en menos de cuatro años.
"No tengan ni la menor duda, es la fibra moral de nuestros jóvenes lo que nos hará ganar esta batalla civilizatoria", sentenció durante la clausura del evento que reunió a 25.000 jóvenes desde el miércoles en León (Guanajuato, centro del país).
El responsable de la Secretaría de Educación Pública (SEP) consideró que el esfuerzo que están haciendo las autoridades mexicanas para combatir a los carteles de la droga es la vanguardia de un esfuerzo mundial "en defensa de la civilización humana".
En los últimos años el país vive una oleada inédita de violencia debido a la guerra que sostienen entre sí los carteles del narcotráfico y a sus prácticas cada vez más crueles.
Ello ha despertado indignados reclamos de la población civil por la seguridad del país y el fin de la impunidad en las muertes.
Según datos de los servicios secretos mexicanos, desde diciembre de 2006 -cuando el presidente Felipe Calderón subió al poder y declaró la guerra al narcotráfico- se han producido cerca de un millar de enfrentamientos armados. El 90% de las bajas corresponde a sicarios.
El crimen organizado también ha extendido sus mecanismos de extorsión en gran parte del país, lo que ha afectado a la estructura empresarial en algunas localidades, como Ciudad Juárez.
Lujambio señaló que la juventud es una prioridad en las políticas públicas del Gobierno.
México se sitúa, no obstante, en la cola de este apartado en las evaluaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
La ONU criticó este año, asimismo, que la educación en México se ve lastrada por el sindicato magisterial, muy implicado en la política y con gran influencia.
La Conferencia Mundial de la Juventud, que comenzó el miércoles y a la que acudieron unos 25.000 jóvenes de 112 países, marca el inicio del Año internacional de la Juventud impulsado por la ONU.
En ella participaron ministros de 36 países y acordaron en la llamada Declaración de Guanajuato buscar que los miembros de Naciones Unidas aporten más recursos para impulsar el Programa Mundial de Acción para los Jóvenes.
En el documento se acordó también proponer la discusión de un marco legal internacional que reconozca los derechos específicos de este sector de la población.
Todo ello será puesto a consideración en la próxima asamblea de la ONU a realizarse en septiembre en Nueva York.