El Pentágono, con dos guerras abiertas, se prepara para el cambio de Gobierno


Con dos guerras abiertas en Irak y Afganistán, los funcionarios del Departamento de Defensa se preparan para el cambio de Gobierno que se producirá tras las elecciones del 4 de noviembre, dijo hoy el portavoz del Pentágono, Bryan Whitman.


"No importa quien gane las elecciones el 4 de noviembre, los funcionarios del Departamento de Defensa trabajarán para garantizar una transición eficiente a la nueva administración", afirmó Whitman.


El presidente del país es el comandante en jefe de las fuerzas armadas, por lo que, si gana el candidato republicano John McCain o el demócrata Barack Obama, esta transición es necesaria para establecer los procedimientos de cambio de mando tras los comicios.

 

El vicesecretario adjunto de Defensa, Robert Rangel, ha sido designado para llevar a cabo este proceso en el departamento.


Whitman aseguró que la estructura de Defensa es "sólida para hacer frente a la transición", aunque reconoció que la situación es especial, ya que Estados Unidos está involucrado en dos guerras y en operaciones en todo el mundo.


"Dado que somos una nación en guerra, el esfuerzo tiene que ser lo suficiente para asegurarnos de que no dejamos ningún cabo suelto, porque la seguridad nacional y el apoyo a nuestra fuerzas armadas es de suma importancia para este país", expresó.

 

Ambos aspirantes a la Casa Blanca discrepan sobre la guerra de Irak, que comenzó la administración del actual mandatario, el republicano George W. Bush, en 2003.


McCain aboga por mantener las tropas en ese país, mientras que el candidato demócrata asegura que sacará al ejército estadounidense de allí, en caso de ganar las elecciones.


Muy diferente es su postura sobre Afganistán, en la que ambos, atendiendo a las recomendaciones de los mandos militares desplegados en la zona, coinciden en que son necesarios más efectivos para combatir la insurgencia talibán.

 

El secretario de Defensa, Robert M. Gates, ha marcado las directrices que se deben seguir en este proceso, al señalar que están obligados a mantener las operaciones y asegurar una comunicación eficiente y efectiva en el cambio de Gobierno.


Defensa facilitará información a la nueva administración y preservará los programas existentes, permitiendo a la vez al próximp Gobierno establecer sus propios procesos de gestión, dijo Whitman.


Estados Unidos tiene 36.000 soldados desplegados en Afganistán, de los que 17.500 forman parte de la misión conjunta de la OTAN -integrada por 53.000 efectivos-, mientras que el resto opera de forma independiente.

 

En Irak hay actualmente unos 146.000 soldados. Bush anunció recientemente una pequeña retirada, de 8.000 soldados, en los próximos seis meses, pero dejó la decisión sobre la salida del resto a su sucesor.


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101 años de Panamá América

 
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