Las autoridades electorales venezolanas ultiman los preparativos para los comicios del domingo, al iniciarse hoy los dos días de reflexión antes de que los votantes acudan a las urnas para renovar la unicameral Asamblea Nacional (AN).
El Consejo Nacional Electoral (CNE) informó este viernes que han sido instaladas el 80 por ciento de las 36.563 mesas electorales que funcionarán el próximo domingo en las 87 circunscripciones del país.
La presidenta del CNE, Tibisay Lucena, señaló que se ha desplegado con normalidad toda la infraestructura para el acondicionamiento de los centros electorales, a los que están convocados unos 17,5 millones de electores para renovar los 165 escaños de la AN, dominada por el oficialismo.
Lucena reiteró que la divulgación de los resultados de los comicios del próximo domingo podrían comenzar a darse unas dos horas después del cierre de los centros de votación.
En ese sentido, el presidente venezolano, Hugo Chávez, repitió hoy que "no hay posibilidad de fraude" electoral, ya que el país suramericano cuenta con uno de los sistemas automatizados de votación más avanzados y seguros del mundo, según explicó.
"Aquí se va respetar el resultado" de los comicios legislativos (...) no hay posibilidad aquí de un fraude", declaró el mandatario, durante un acto oficial transmitido por la televisión estatal, en el que resaltó los logros del Gobierno "revolucionario" que comanda en Venezuela desde hace 11 años.
La presidenta del CNE precisó, en la rueda de prensa que ofreció este viernes, que han llegado al país 135 de los 150 acompañantes internacionales invitados por el organismo para presenciar el proceso electoral.
Se espera que este sábado arriben a Venezuela el resto de los invitados del Consejo Electoral, quienes, recordó Lucena, deberán cumplir con su rol de observación con estricto respeto a las normas legales locales y sin inmiscuirse en asuntos de soberanía interna.
Además de los invitados por el Poder Electoral, también presenciarán los comicios legislativos 60 invitados internacionales, designados por las organizaciones con fines políticos, de acuerdo a la información oficial.
Gustavo de Arístegui, responsable de asuntos exteriores del Partido Popular (PP) de España, e invitado por el venezolano democristiano Copei Partido Popular, garantizó hoy en Caracas su compromiso con el respeto a las leyes venezolanas y con la defensa de la democracia en el mundo.
Durante la jornada comicial "no vamos a faltar a las leyes electorales del país (...) pero estamos profusamente comprometidos con la democracia en el mundo. Vamos a denunciar las irregularidades que veamos, nadie nos va a silenciar", declaró de Arístegui en rueda de prensa en la sede de Copei.
Los preparativos de la jornada de los comicios legislativos incluyen también el despliegue de unos 250.000 militares en todos los centros electorales, que se encargarán de velar por la seguridad y el orden a través del tradicional Plan República.
El ministro de Defensa, general en jefe Carlos Mata, insistió en que la fuerza armada "garantiza" el proceso y actuará "contundentemente, siempre en el marco de la Constitución, contra aquellos que intenten violar los reglamentos", añadió el ministro.
Asimismo, el jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb), general Henry Rangel, señaló que el operativo de seguridad incluye el despliegue de unos 30.000 milicianos que apoyarán en los centros de votación a los soldados y oficiales regulares.
Las medidas de seguridad electorales abarcan, además, las prohibiciones de portar armas y de vender y distribuir bebidas alcohólicas, vigentes desde el martes y jueves pasados y hasta el lunes y martes próximos, respectivamente.
Las parlamentarias abren las puertas de la Asamblea a la oposición, ausente del organismo unicameral desde 2005 cuando, a última hora se retiraron del proceso alegando "irregularidades", aunque el Gobierno atribuyó esa acción a sus bajas intenciones de voto en las encuestas de entonces.
El proceso del próximo domingo ha sido calificado de definitorio por el oficialismo y la oposición, con el argumento de que de él depende el avance o el freno de la "revolución", presentada como un proceso de cambios progresista y socialista por Chávez, y como un sistema comunista y retrógrado por sus detractores.
Unas parlamentarias en las que se medirá el respaldo a Chávez y su revolución
Caracas, 24 sep (EFE).- Los venezolanos vuelven a las urnas el próximo domingo en unas elecciones para renovar el unicameral Parlamento en las que se medirá cuál es el respaldo del país a su presidente, Hugo Chávez, y al "proceso revolucionario" que impulsa.
Unos 17,5 millones de electores están convocados para elegir a los 165 diputados de la Asamblea Nacional (AN) y decidir con su voto la nueva configuración de la cámara, después de cinco años bajo dominio del oficialismo por el boicot de la oposición a las últimas legislativas de 2005.
Tanto en las filas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), creado por Chávez hace tres años, como en los partidos de oposición, ahora aglutinados en una "Mesa de Unidad", o entre los disidentes del "chavismo", se advierte que en estos comicios está en juego el "futuro del país", o al menos un modelo de sociedad.
El propio presidente venezolano, quien ha encabezado decenas de caravanas electorales para llamar a votar por los candidatos de su partido, ha tratado de convertir las parlamentarias en un plebiscito en torno a su mandato con la mirada puesta en las presidenciales de 2012 en las que, ya lo anunció, volverá a solicitar la reelección.
En el poder desde 1999, Chávez, quien mantiene una indiscutible popularidad, ha recorrido el país en busca de los votos, con la advertencia de que su partido debe obtener una mayoría de dos tercios en la Asamblea para que pueda continuar el proyecto socialista que impulsa en el nombre, afirma, del pueblo venezolano.
La mayoría calificada de dos tercios, es decir 110 de los 165 escaños, permite tener el control de la cámara venezolana y conseguir, con la aprobación de los diputados afines, la adopción de leyes orgánicas o nombramientos de integrantes de poderes estatales.
Al llamar a la movilización para obtener los dos tercios de escaños, el presidente estableció su objetivo y definió cuál debe ser el "tamaño de la victoria", en opinión del analista Luis Vicente León.
Son "términos perceptuales", comentó a Efe León y destacó que se trata de parlamentarias cuyos resultados en ningún caso significan que Chávez vaya a dejar de gobernar, sino que simplemente lo podrá hacer con más o menos comodidad.
Según el analista, más grave que tener o no estos dos tercios de la Asamblea sería que el oficialismo perdiera en número total de votos y aún así, por el sistema electoral en vigor y el reparto de diputados por circunscripciones, tuviera más escaños.
Al margen de los diversos escenarios que puedan arrojar los resultados del domingo, León, al igual que otros expertos y también dirigentes opositores, recordó que la nueva Asamblea no se instalará hasta enero.
Entre las elecciones del domingo y la inauguración de la próxima cámara quedarán tres meses en los que el Gobierno aún tendrá el dominio parlamentario y podría en ese plazo obtener la aprobación de las leyes o directrices que quiera impulsar.
Los comicios del domingo marcan la vuelta de los partidos de oposición a la Asamblea después de sus años de ausencia al haberse retirado de la contienda en 2005 tras denunciar presuntas irregularidades en el proceso electoral, un boicot que varios de sus líderes han calificado ahora de "error".
También darán estas elecciones un veredicto para quienes se desmarcaron en los últimos años del "chavismo", del que fueron aliados desde la llegada al poder de Chávez hace más de una década, y mostrarán si existe otra corriente en el polarizado tablero político que pueda atraer al alto índice de "indecisos".
Desde la reelección del presidente Chávez en diciembre de 2006, ha ido creciendo en el país el llamado grupo de los "ni-ni", ciudadanos desencantados del "chavismo" y de la oposición tradicional que no se identifican con ninguno de los dos bandos.
El mandatario venezolano sufrió en 2007 su primera derrota en las urnas cuando una mayoría de venezolanos dijo "No" en referendo a su proyecto de reforma constitucional que, entre otras propuestas, incluía la posibilidad para él de presentarse a un nuevo mandato.
Al año siguiente, en los comicios municipales y regionales de noviembre de 2008, el PSUV ganó en la gran mayoría de los estados del país, pero la oposición se llevó algunos de los más importantes como el Zulia, Miranda, y la propia alcaldía mayor de la Caracas.
Tres meses después, Chávez sometía a una nueva consulta popular una enmienda a la Constitución para la reelección indefinida de los cargos electos, incluido el suyo, y en esta ocasión obtuvo el "Sí" de los venezolanos para buscar un nuevo mandato en 2012.
El presidente vuelve ahora, aún sin ser candidato, al veredicto de los venezolanos en unas legislativas que, para todos, más allá de elegir diputados ofrecerán un "barómetro" del escenario político de Venezuela.