El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ratificó hoy que no está dispuesto a dialogar con los dirigentes de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), que han convocado para mañana a una protesta que incluirá el cierre de carreteras.
En su habitual informe semanal de los sábados, el jefe del Estado pidió a los campesinos de su país que "no se dejen engañar" por los líderes de la Conaie, que temen la privatización del agua, a través de una ley del Ejecutivo que se tramita en el Legislativo.
Aunque admitió que pueden haber errores, Correa negó, de forma enfática, que ésta permita la privatización del recurso y que, por el contrario, la prohíbe tajantemente.
"Por el diálogo todo, por la fuerza nada", remarcó el mandatario al insistir que no acepta la movilización indígena y que solo dialogará con la Conaie si se suspende la medida de presión.
Además, justificó que la ley determine que solo habrá una autoridad para el control de los recursos hidrológicos, aunque garantiza la administración del agua por parte de las comunidades.
La denuncia de la Conaie en el sentido de que se van a eliminar las juntas de agua "es falso", insistió Correa, aunque insistió en que el proyecto legal es "perfectible".
Asimismo, el gobernante criticó el hecho de que la Conaie no haya asistido a las mesas de "socialización y debate" de la propuesta del Ejecutivo y recordó que otras organizaciones indígenas menores sí lo han hecho.
De su lado, la Conaie ratificó su llamamiento al levantamiento indígena e insistió en su preocupación por la denominada Ley de Agua, que defiende el Gobierno.
Según esa organización, la Ley del Ejecutivo "tampoco permite la desprivatización del agua", pues advierte de una aparente concentración del líquido en manos de sectores poderosos.
La Confederación indígena aseguró que, según sus estadísticas, en Ecuador el 64 por ciento del caudal de agua se encuentra en manos privadas y solo un 13 por ciento la administran comunidades y juntas campesinas.
No obstante, la Conaie ha admitido la posibilidad de sentarse a dialogar con el Ejecutivo para discutir sus preocupaciones, aunque ha recalcado que mantendrá la protesta.