El primer ministro de Somalia, Mohamed Abdulahi Mohamed, anunció hoy que no dimitirá de su cargo y pidió al Parlamento Transitorio del país que decida sobre el acuerdo firmado la semana pasada en Kampala entre el presidente del Gobierno Transitorio y el jefe de la Cámara, que contemplaba su renuncia.
En una rueda de prensa en Mogadiscio, Mohamed dijo que, "teniendo en cuenta la reacción del pueblo de Somalia, la unidad mostrada en el mundo y el mensaje de coraje que me han enviado, he decidido aceptar la sugerencia de la gente y abstenerme de dimitir".
"Quiero poner el asunto en marcha e insto al Parlamento a sentarse y votar sobre ese acuerdo y comprobar si es legítimo", dijo Mohamed, tras las manifestaciones registradas en los últimos días en las que miles de personas, incluidos muchos militares de las fuerzas gubernamentales, le han pedido que no dimita.
El acuerdo de Kampala, firmado el pasado 9 de junio por el presidente, Sharif Sheikh Ahmed, y el líder del Parlamento Transitorio, Sharif Hassan Sheikh Adan, contempla aplazar un año los comicios previstos en Somalia para el 20 de agosto próximo, por lo que ambos signatarios seguirían en el cargo otro año.
En el acuerdo, en el que mediaron la ONU y Uganda, se contempla sin embargo que Mohamed tendría que dimitir antes de 30 días y que Ahmed nombraría un nuevo primer ministro que debería ratificar el Parlamento, medida que causó gran indignación entre buena parte de la población y la diáspora somalí.
En respuesta a unas declaraciones del presidente Ahmed, en las que dijo que las manifestaciones habían sido llevadas a cabo por "bandas pagadas", Mohamed negó hoy en la comparecencia ante los medios de comunicación que esto se haya producido.
"La gente se ha manifestado en todas las regiones de Somalia, en la diáspora y los campos de refugiados de los países vecinos. Nadie les ha pagado ni organizado, por lo que es necesario respetar su voz", recalcó Mohamed.
Ahmed ordenó a las fuerzas de seguridad que impidan las manifestaciones a favor del primer ministro ya que al menos tres personas han resultado muertas y docenas han sido detenidas entre los participantes en las protestas.
El primer ministro Mohamed, que tiene doble nacionalidad somalí y estadounidense y que ha vivido muchos años en EEUU, es considerado "una esperanza para el país" por muchos que consideran buena la labor que ha realizado durante los seis meses que lleva en el cargo.
Desde que el país cayó en la anarquía hace 20 años, Mohamed ha sido el primero en establecer unas Fuerzas Armadas organizadas y con un salario e imponer en alguna medida la ley y el orden, al menos en las pocas zonas controladas por el Gobierno Federal Transitorio.
Somalia vive en una permanente guerra civil y carece de un Gobierno efectivo desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país en manos de señores de la guerra tribales, milicias islámicas e incluso de bandas de delincuentes armados.
La debilidad y el enfrentamiento entre las instituciones transitorias somalíes ha permitido en los últimos años acrecentar su poder y su dominio territorial a la milicia radical islámica de Al Shabab, vinculada a Al Qaeda, que pretende derrocar al Gobierno transitorio y establecer un estado musulmán de corte wahabí en el Cuerno de África.
Hasta ahora, el Parlamento Transitorio de Somalia no es elegido por sufragio, sino que los notables de los clanes y grupos islámicos que lo forman designan a sus representantes y, según el acuerdo de Kampala, se deberán celebrar comicios antes del 20 de agosto de 2012 en lugar de en 2011.
El Parlamento, en este periodo transitorio, ha designado al presidente del país, actualmente Sharif Seikh Ahmed, un integrista islámico relativamente moderado nombrado en enero de 2009.