El reloj empieza a correr para el tercer presidente de Honduras


La virtual victoria en las cuestionadas elecciones de Honduras ha convertido a Porfirio Lobo en el presidente electo, el tercero del país en medio de la crisis por el golpe de Estado del 28 de junio, pero también le ha cargado con gran parte de la pesada responsabilidad de hallar una solución.


Analistas y políticos consultados por Efe consideran que el reloj ha comenzado a correr para Lobo, que deberá tomar decisiones rápidas para convencer a la comunidad internacional de que su victoria en los comicios es la llave de la puerta hacia una salida de la crisis en el país centroamericano.


Tras cinco meses de progresivo deterioro de la situación sin que el presidente de facto, Roberto Micheletti, y el presidente depuesto, Manuel Zelaya, alcanzaran un acuerdo que devolviera la normalidad institucional al país, el presidente electo se perfila como el resorte que puede precipitar los acontecimientos en Honduras.

 

Para Marvin Ponce, diputado del izquierdista Unificación Democrática, "la primera prueba de fuego" que va a afrontar 'Pepe' Lobo se producirá el 2 de diciembre, cuando el Congreso determine sobre la restitución del gobernante derrocado.


El derrocamiento de Zelaya por los militares y la consiguiente ruptura del orden constitucional es la razón esgrimida por la inmensa mayoría de países de la comunidad internacional para dar la espalda a los comicios que Honduras realizó el domingo.


Lobo ha venido hablando de un gran diálogo nacional que "no excluye a nadie", en alusión al depuesto mandatario, pero, para Ponce, "si no se restituye a Zelaya estará hablando de una oferta de conciliación sin sustancia".

 

"Si no se da una restitución del presidente implicaría ahondar la crisis, una nueva crisis", mientras que si diera pasos en esa vía "la comunidad internacional, tal vez la que esta más cerrada, en seis meses habrá restablecido sus relaciones diplomáticas", agregó.


Un analista europeo consultado por Efe que pidió el anonimato indicó que "todo lo que tiene que ver con Zelaya siempre es complicado", pero que Lobo "debe hacer gestos pronto para convencer a la comunidad internacional" y que ésta le dé su respaldo.


El presidente electo ha conseguido que países como Colombia respalden el proceso electoral y que España diga que no reconoce los comicios pero que no los ignora y le vea como un nuevo actor que "tendrá algo que decir" en el diálogo con Zelaya, mientras países como Estados Unidos respaldan las elecciones pero recuerdan que "no es suficiente".

 

El secretario de Estado adjunto de EE.UU. para América Latina, Arturo Valenzuela, dijo hoy que las elecciones representan "un paso perfecto para salir de la crisis", aunque Honduras "tiene que hacer más".


Aparentemente en contradicción con esas indicaciones, Lobo se ha mostrado evasivo y ha eludido sistemáticamente en sus intervenciones ante la prensa opinar sobre los términos y la forma de solucionar la situación de Zelaya, que trata de reducir a un problema con Micheletti.


"Es un tema que los dos aceptaron que sea el Congreso que lo decida, así que yo dejo que el Congreso siga actuando", dice el político, que trata de presentar su figura como el futuro del país y a la del presidente depuesto como el pasado.

 

Las evasivas del ganador de las elecciones hondureñas alcanzan también a su posición sobre si los acontecimientos del 28 de junio fueron o no un golpe de Estado.


"Es una calificación que en Honduras significa profundizar más lo que hemos sufrido (...), no haré nada que divida la familia hondureña", dijo hoy en una conferencia prensa.


La falta de reconocimiento en el exterior preocupa a Lobo, pero asegura que no siente "urgencia" por la admisión de la comunidad internacional, donde países como Brasil continúan inamovibles en su posición de no dar legitimidad a las elecciones del domingo hasta que se reponga a Zelaya.


Para el presidente del minoritario Partido Innovación y Unidad Socialdemócrata, Jorge Aguilar, el principal reto de Lobo es lograr "la unidad nacional y la reconciliación de todos los hondureños" con un diálogo que "indudablemente" incluya a todos los sectores, incluido Zelaya.


"La oportunidad está, la crisis hay que hacerla oportunidad para hacer un verdadero cambio", dijo.


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101 años de Panamá América

 
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