El nivel de ventas de automóviles en Estados Unidos registrado en el último lustro es insostenible, según un informe dado a conocer hoy por una de las principales instituciones financieras de Canadá, que lo comparó a la "burbuja" inmobiliaria.
El análisis de CIBC World Markets señala que durante los próximos cinco años las ventas anuales de vehículos nuevos en EE.UU. se puede situar en torno a los 8 ó 9 millones de unidades, prácticamente la mitad de la cifra alcanzada durante el último lustro.
El economista jefe de CIBC World Markets, Jeff Rubin, dijo que "el mayor problema de Detroit no es que está produciendo los vehículos equivocados, sino que está produciendo demasiados".
"De la misma forma que dos millones de nuevas viviendas demostraron que eran una burbuja, lo mismo ha sido la media de 16 millones de ventas de los pasados cinco años. Eso fue el producto de un mundo de petróleo y crédito baratos, lo que no es probable que se repita en el futuro", afirmó Rubin.
El economista destacó que dos tercios de las ventas de autos nuevos en Estados Unidos durante la última década fueron financiadas con préstamos.
El documento también prevé que en los próximos cinco años habrá 25 millones de vehículos menos en EE.UU. y que la opción de comprar un vehículo nuevo no será posible para muchos estadounidenses que seguirán empantanados con elevadas deudas hipotecarias.
Rubin añadió que los precios de la gasolina no se mantendrán bajos en el futuro, lo que añadirá más problemas para los fabricantes de automóviles.
"La única razón de que la gasolina se mantenga barata es porque nadie puede permitirse conducir. Cuando la recesión se acabe, y los estadounidenses empiecen a rellenar sus todoterrenos, los precios regresarán a los 4 dólares por galón", explicó.
Esto se traducirá en la expansión del modelo europeo del automóvil: menos autos por familia, menos conducción y más transporte público.