El Senado se encamina a aprobar esta semana un proyecto de ley de reforma sanitaria que daría cobertura a treinta millones de personas, tras aprobarse hoy por los pelos continuar el proceso legislativo.
En declaraciones hoy en la Casa Blanca, el presidente de EEUU, Barack Obama, saludó el progreso en el Senado de la medida, su principal prioridad legislativa.
Según Obama, el proyecto de ley que maneja el Senado dará a las familias más seguridad en su cobertura sanitaria, al garantizar que las aseguradoras tengan que aceptar condiciones médicas que ya existen y limitar los gastos que pueden cobrarse a los pacientes.
El presidente aseguró que las pequeñas empresas también se beneficiarán, al poder ofrecer a sus empleados cobertura sanitaria a precios asequibles.
Obama aludió también a una de las principales críticas de la oposición republicana, que la medida aumentará los costes médicos, y subrayó que ese argumento "no se tiene en pie".
Según recordó, el brazo auditor del Capitolio, la Oficina de Presupuesto del Congreso, calcula que la medida costará 871.000 millones de dólares pero contribuirá a reducir el déficit fiscal.
El voto de esta madrugada en el Senado, subrayó, "nos aproxima a la aprobación de una medida que marcará una diferencia tremenda".
Obama hablaba así después de que el Senado aprobara en la madrugada del lunes, por sesenta votos contra cuarenta, una moción de procedimiento que abre la vía para que el próximo jueves se someta el proyecto de ley al pleno de esta cámara.
Los sesenta votos, todos demócratas, son exactamente los necesarios para impedir cualquier intento de bloqueo por parte de la oposición republicana.
Aún se celebrarán otros dos votos de procedimiento antes llevar la medida al pleno.
En un comunicado, el presidente del comité de Salud del Senado, Tom Harkin, indicó que con el voto de hoy esta cámara "superó el obstruccionismo republicano y despejó la vía para aprobar una reforma sanitaria exhaustiva que dará a todos los estadounidenses los cuidados médicos asequibles que necesitan y que merecen".
Por su parte, los republicanos, que quieren retrasar lo más posible la votación de la medida, que consideran un desastre, reiteraron que el proyecto de ley aumentará los costes en el sistema sanitario.
"Un sistema sanitario burocrático administrado por el Gobierno desde arriba y que costará cerca de un billón de dólares no es lo que el pueblo estadounidense quiere", declaró el presidente del Comité Nacional Republicano, Michael Steele.
La reforma busca dar cobertura médica a cerca de treinta millones de estadounidenses que en la actualidad carecen de ella, pero excluye específicamente a los inmigrantes ilegales.
La versión definitiva que maneja el Senado ha eliminado el establecimiento de un seguro sanitario público, conocido como "opción pública", que compitiera con el sector privado, una posibilidad que sí contempla el proyecto de ley aprobado en la Cámara de Representantes.
En su lugar, se permitiría a las aseguradoras privadas que puedan ofrecer planes de cobertura en todo el país, en lugar de estar sometidos a las regulaciones de cada estado diferente.
Una de las grandes innovaciones de la medida es la prohibición a las aseguradoras de rechazar dar cobertura a quienes padezcan ya enfermedades.
Esa prohibición tendría efecto inmediato para los niños, y se extendería a toda la población para 2014.
El proyecto de ley también impone más límites a los beneficios de estas compañías.
Una vez que el Senado, como todo parece apuntar, apruebe su versión tendrá que armonizarla con la medida que ya aprobó el mes pasado la Cámara de Representantes antes de poder enviar el proyecto de ley definitivo a la Casa Blanca para su promulgación.
El proceso de armonización puede crear problemas. El congresista demócrata Raúl Grijalva ha apuntado ya que no podrá apoyar una medida que sea más parecida a la versión del Senado que a la versión de la Cámara de Representantes.