El influyente senador demócrata John Kerry propuso hoy que EE.UU. restablezca las sanciones contra Libia y que las empresas petroleras estadounidenses e internacionales cesen "de inmediato" sus operaciones mientras continúe la violencia contra civiles en ese país.
Kerry, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, emitió un comunicado en el que condenó el uso de la fuerza letal contra civiles, ordenado por el presidente libio Muamar al Gadafi y que, a su juicio, "debería suponer en sí el fin del régimen".
La represión de manifestantes "es más que vil, y espero que estemos siendo testigos de sus últimas horas en el poder. Los libios deberían tener la oportunidad de escoger a líderes que respeten sus derechos básicos", dijo Kerry en el comunicado.
Kerry afirmó que es hora de que la comunidad internacional ponga sobre aviso a Gadafi de que "sus acciones cobardes tendrán consecuencias".
En ese sentido, Kerry delineó cuatro pasos concretos para presionar al Gobierno de Gadafi, entre ellos el restablecimiento de las sanciones que fueron levantadas por el entonces presidente George W. Bush, y que las empresas petroleras estadounidenses y extranjeras "cesen de inmediato sus operaciones en Libia hasta que cese la violencia contra los civiles".
Bush anunció en septiembre de 2004 el levantamiento de la mayoría de las sanciones económicas contra Libia, especialmente el embargo comercial, después de que ese país renunciara a sus programas de armas de destrucción masiva.
Kerry advirtió de que los altos mandos militares en Libia deben saber que su consentimiento de las atrocidades contra civiles "podrían dejarlos expuestos a cargos de crímenes de guerra en el futuro".
Agregó, asimismo, que el Consejo Permanente de Naciones Unidas debe condenar la violencia en Trípoli y "explorar sanciones temporales".
Como cuarto punto, Kerry dijo que la Liga Árabe y la Unión Africana tienen la oportunidad de crear "un nuevo precedente" en respuesta a la crisis: la Liga Árabe debe dejar en claro que no aceptará la impunidad, y la Unión Africana "puede investigar con rigor" informes sobre mercenarios africanos que están involucrados en los ataques a civiles.
La Administración Obama ha adoptado la misma postura que asumió durante la crisis reciente en Egipto, al indicar que el futuro de Libia lo determinarán los libios.
El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo que "como es el caso en toda la región", la política de Estados Unidos es hacer un llamado enérgico para el cese de la violencia contra los manifestantes pacíficos.
"Pedimos el respeto a los derechos universales que tienen estos pueblos en esta región y en todo el mundo: el derecho a la reunión pacífica, la libertad de expresión. Y reconocemos sus aspiraciones legítimas", observó Carney.
Preguntado sobre la propuesta de Kerry respecto a las sanciones, Carney había dicho anteriormente que el Gobierno de Obama evalúa esas propuestas pero por ahora "se enfoca en la necesidad de frenar el baño de sangre y que el Gobierno respete los derechos universales del pueblo libio".