La negativa a la extradición del italiano Césare Battisti manifestada en 2010 por el entonces presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue respaldada hoy por el Supremo brasileño, que, además, ordenó la inmediata liberación del exactivista, condenado en Italia a cadena perpetua por cuatro asesinatos.
La corte brasileña le puso hoy punto final al caso, que llegó a generar incidentes diplomáticos entre Brasil e Italia, al apoyar la decisión que Lula tomó el 31 de diciembre pasado, último día de su mandato, y mediante la cual negó la extradición del italiano.
Por una mayoría de 6 votos contra 3, el Tribunal Supremo falló que la decisión de Lula estuvo ajustada a derecho, pese a que contrarió un dictamen de la propia corte en favor de la extradición.
La magistrada Ellen Gracie, quien estuvo en contra de lo adoptado por la corte, subrayó que esta fue "la primera vez" que un presidente se negó a ejecutar una extradición ya aprobada por el Supremo.
En ese sentido, el magistrado Gilmar Mendes, instructor de este caso y favorable a la extradición, advirtió de que este fallo deja abierta la posibilidad de que juicios similares sean objeto de "manipulaciones" políticas o de otra orden.
"Es un peligroso antecedente", protestó Mendes, quien destacó que Battisti "no fue condenado (en Italia) por su opinión política, sino por haber asesinado".
Battisti, de 56 años, fue miembro del grupo Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), un brazo de las Brigadas Rojas, la banda armada más activa durante la ola de violencia política que sacudió a Italia hace cuatro décadas.
En 1993 fue juzgado en ausencia por un tribunal italiano que lo halló culpable de los asesinatos de dos policías, un joyero y un carnicero cometidos entre 1977 y 1979, y lo condenó a cadena perpetua.
Battisti siempre se declaró inocente y aseguró que el proceso en su contra fue amañado por razones políticas, por lo que decidió huir de su país.
Cuando fue procesado estaba en Francia, donde había obtenido el estatus de refugiado político, pero huyó en 2004, cuando el Gobierno galo se disponía a revocar esa condición para entregarlo a Italia.
Battisti fue capturado en marzo de 2007 en Río de Janeiro, donde estuvo escondido durante tres años, mediante una operación conjunta hecha por agentes de Brasil, Italia y Francia.
Pese a que había sido negado inicialmente por el organismo oficial competente en esa materia, el Gobierno brasileño le otorgó un polémico estatus de refugiado, lo que llevó a Italia a retirar a su embajador de Brasil durante un mes a modo de protesta.
El estatus de refugiado fue revocado en noviembre de 2009 por el Supremo Tribunal brasileño, que además autorizó la extradición en un fallo no vinculante, que dejó la decisión final en manos del jefe de Estado.
Según estableció la corte en esa oportunidad, Battisti cometió "crímenes comunes" y no de naturaleza política, por lo que no podía ser considerado víctima de "una persecución" por parte del Estado italiano, así como tampoco se podía creer que su vida estaría en riesgo en una prisión de su país.
Cuando Lula decidió en diciembre pasado a contramano de lo que había fallado la corte, Italia advirtió de que una confirmación de esa negativa podría poner en zozobra las relaciones bilaterales.
El ministro de Defensa italiano, Ignazio La Russa, aseguró que un rechazo a la extradición "no estaría exenta de consecuencias", entre las que citó un posible boicot contra los productos brasileños.
El Gobierno de Italia se reservó "el derecho a considerar todas las medidas necesarias para obtener el respeto del tratado bilateral de extradición" con Brasil e incluso amenazó con recurrir ante el Tribunal Internacional de La Haya.
Desde que fue detenido en Brasil, Battisti recibió un fuerte apoyo de numerosas organizaciones de izquierdas, como el Partido de los Trabajadores (PT), fundado por Lula en 1980 y al que también pertenece la actual presidenta, Dilma Rousseff.
En Italia, por el contrario, hasta el Partido Democrático, la principal fuerza socialista, se manifestó en favor de la extradición de quien definió como "terrorista".