El Supremo Tribunal Federal de Brasil dejó en suspenso hoy, por segunda vez, un fallo sobre una extensa y polémica reserva indígena delimitada por el Gobierno en la frontera con Venezuela y Guayana y ocupada parcialmente por empresarios.
La suspensión del juicio, que ahora sólo será retomado el año próximo, ocurrió después de que ocho de los once magistrados votaran a favor de la legalidad de la reserva, que ha sido contestada por hacendados instalados en la zona y por las autoridades del norteño estado de Roraima.
Pese a la mayoría alcanzada, el juez Marco Aurélio Mello, que aún no se había pronunciado, pidió más tiempo para examinar el caso, que había quedado en suspenso en agosto pasado por la misma causa.
La suspensión obedece a que cualquiera de los magistrados tiene derecho a cambiar su voto después de oír las consideraciones de otro juez, mientras el proceso esté abierto.
La reserva conocida como "Raposa Serra do Sol" ocupa 1,7 millones de hectáreas, que equivalen al 7,7 por ciento del estado de Roraima, y está habitada por 18.000 indios de las etnias Macuxí, Taurepang, Wapixana, Ingarikó y Patamona, que reclaman su "derecho ancestral" sobre esas tierras.
El Gobierno delimitó la reserva en 2005, pero empresarios dedicados al cultivo de arroz que operan en la región desde hace por lo menos una década apelaron al Supremo Tribunal con la intención de que se les permita permanecer en esos territorios.
La actividad de esos hacendados representa casi el 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del estado de Roraima, que limita con Venezuela y Guayana.
La creación de la reserva en zonas limítrofes suscitó reacciones incluso en el Ejército, en el que algunos generales consideraron que "entregar" cerca de 500 kilómetros de fronteras con Venezuela y Guayana a los indios "atenta contra la soberanía nacional".
"Raposa Serra do Sol" es la mayor de las 600 reservas indígenas que existen en Brasil, que están habitadas por cerca de 480.000 miembros de 227 etnias y ocupan 109,6 millones de hectáreas, que representan el 13 por ciento del territorio nacional.
Pese a que la decisión definitiva ha quedado postergada para el año entrante, grupos de indios que asistieron a la sesión con sus torsos desnudos y tocados con plumas, celebraron el resultado de la sesión, pues consideraron "imposible" que la mayoría que votó en favor de la legalidad de la reserva decida cambiar su opinión.