El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) condenó hoy al ex general croata Ante Gotovina a 24 años de prisión por crímenes de guerra y lesa humanidad contra los serbios de Croacia en 1995.
Gotovina, que fue detenido en Tenerife (España) en 2005, ha mantenido su inocencia durante el juicio, en el que la defensa pidió su absolución y los fiscales una pena de 27 años de reclusión.
Los jueces condenaron a 18 años de prisión a otro de los acusados, el ex general Mladen Markac, mientras que absolvieron a Ivan Cermak, otro ex general, por considerar que "las pruebas no demostraron que participase en la empresa criminal conjunta" de la que sí formaban parte los otros dos condenados.
La fiscalía había solicitado una pena de 23 años para Cermak y 17 para Marcak, mientras que la defensa había pedido la absolución de ambos.
A la hora de determinar la condena de Gotovina y Markac, los jueces consideraron "la gravedad de los delitos, en especial el alto número de crímenes en una amplia región geográfica, y la vulnerabilidad de las víctimas", que en su mayoría eran ancianos, algunos de los cuales perecieron carbonizados en sus casas.
Los magistrados consideraron que los dos ex generales croatas "abusaron de su posición de poder" y no hicieron nada para prevenir ni castigar los crímenes.
En el caso de Gotovina, estimaron como "circunstancias atenuantes" el buen comportamiento del croata durante su reclusión en La Haya y en el caso de Markac su mal estado de salud.
Los crímenes de guerra y lesa humanidad de los que fueron condenados hoy los dos ex generales croatas se produjeron con el objetivo de expulsar a los serbios de la autoproclamada República Serbia de Krajina, según confirmaron hoy los jueces en la sentencia.
Esa ofensiva croata, que tuvo lugar en 1995 y se conoce como "Operación Tormenta", le concedió a Gotovina el galón de héroe nacional por recuperar la región de Krajina para Croacia.
Durante los ataques murieron unos 150 civiles serbios y entre 150.000 y 200.000 personas fueron deportadas.
La acusación sostuvo que la ofensiva fue planeada por líderes croatas como el ex presidente Franjo Tudjman -ya fallecido- y en estrecha colaboración con el Ejército.
Los jueces establecieron hoy que se ha demostrado la participación de la policía especial croata en los ataques, pero no la de otras fuerzas policiales.
El juicio a los tres ex militares croatas comenzó en marzo de 2008 y en él ha intervenido un total de 81 testigos por parte de la acusación y de 57 por parte de la defensa.
Tras estar huido y en paradero desconocido desde 2001, Gotovina fue detenido el 7 de diciembre de 2005 en la isla de Tenerife (España), mientras que Cermak y Markac se habían entregado voluntariamente un año antes al Tribunal, con sede en La Haya.
La cooperación de las autoridades croatas con el TPIY fue un punto clave en que la UE iniciara las negociaciones de adhesión con Croacia, que dieron comienzo en octubre de 2005 tras un informe favorable de la entonces fiscal jefe del tribunal, la suiza Carla del Ponte.
Gotovina: Héroe para los nacionalistas croatas, criminal de guerra para TPIY
Tal es su influencia en el país, que incluso la Iglesia católica había llamado a los fieles a rezar por su absolución, los veteranos de guerra han marchado repetidamente a su favor y toda la clase política, con excepción de la minoría serbia, expresó su esperanza de una sentencia favorable.
El veredicto fue seguido hoy en directo a través de una pantalla gigante en el centro de Zagreb por miles de ciudadanos.
Pero los jueces, lejos de considerar a Gotovina un héroe, lo han condenado por crímenes de guerra, entre ellos, por permitir la muerte de 150 civiles serbios, así como la deportación de entre 150.000 y 200.000 personas.
Los fiscales sostuvieron que en ataques "intencionados y sistemáticos" perecieron en su mayoría ancianos, entre ellos inválidos, algunos de los cuales murieron carbonizados en sus casas.
Para los veteranos de guerra, su enjuiciamiento es un acto de "injusticia" y tal como explicó a Efe uno de ellos en Zagreb: "lo único que hacía era defender a su patria agredida".
En 1995 comandó por orden del ya fallecido presidente nacionalista Franjo Tudjman la victoriosa ofensiva "Tormenta", con la que los croatas recuperaron casi un tercio del país, sobre el que los serbocroatas habían proclamado en 1991 con ayuda del Ejército yugoslavo su rebelde "República Serbia de Krajina".
Para entonces ya contaba con una enorme experiencia militar como legionario francés desde los 18 años, lo que le llevó a luchar en Chad y posteriormente a ser instructor de comandos paramilitares en varios países latinoamericanos como Guatemala, Paraguay y Colombia.
Además, se le relacionó con el robo a mano armada de un banco en 1983, por lo que pasó un año en prisión, y se le acusa de frecuentar círculos de extrema derecha y de tener contactos con el ultraderechista francés Jean Marie Le Pen.
Al parecer, sus actas criminales desaparecieron en 1990, lo que fue interpretado por algunos analistas como un acto de protección de Tudjman a su general favorito.
Después de eso, regresó a su país de origen cuando Croacia proclamó su independencia de la antigua Yugoslavia en 1991.
Gotovina fue herido en la guerra contra el ejército yugoslavo y, antes de ser capturado en un hotel de lujo en el sur de la isla de Tenerife (España) en 2005, estuvo cuatro años prófugo de la Justicia internacional.
Muchos croatas consideran que los crímenes cometidos tras la operación de reconquista en 1995 fueron venganzas individuales por la "limpieza étnica" desatada antes por los serbios, y que él carecía del poder para evitarlas.
Para los abogados que lo han defendido en La Haya, Gotovina "puso fin a la guerra entre Bosnia y Croacia" y lo que se merece son "elogios y no una acusación judicial".
Pero organizaciones de derechos humanos croatas han advertido que el ambiente de victimismo desatado por Gotovina ha borrado de la memoria colectiva que unos 600 civiles serbios murieron durante y después de la ofensiva, y que solo unos pocos militares de menor rango rindieron cuenta por ello.