Empresarios y economistas arreciaron hoy sus críticas contra la entrada en vigencia de una medida del Gobierno brasileño que obliga a obtener licencias previas para la importación de centenares de productos.
La decisión, detallada el martes por el Ministerio de Industria y Comercio Exterior, ha sacudido al sector industrial brasileño y según empresarios ya atrasa el desembarque de productos en los puertos y amenaza con paralizar centenares de empresas, en medio de la grave crisis que ha alcanzado de lleno a la economía brasileña.
La lista de productos anunciada por el Ministerio de Industria y Comercio comprende cerca del 60% de la pauta de importación de Brasil, que desde el 26 de enero requiere de "licencias previas" a ser emitidas por el Gobierno.
La norma oficial establece que el licenciamiento no automático de los productos tendrá un plazo de 60 días continuos a partir de su solicitación.
Hasta ahora al llegar al país la mercancía era registrada y liberada el mismo día, junto con la declaración de importación, destacó el presidente del empresarial Sindicato de Despachadores Aduaneros del estado Minas Gerais (SDAMG), Frederico Pace.
La medida ha sido vista como una barrera no tarifaria para evitar la importación generalizada, "pero el remedio fue excesivo, pues está afectando a toda la industria que depende de materias primas, productos intermediarios y piezas importadas", señaló el empresario.
El Ministerio publicó una lista detallada de los productos que "por un tiempo indeterminado" requieren la licencia previa de importación y que constan en los 24 capítulos de la Nomenclatura Común de Mercosur.
Se trata de cereales y derivados, malta, almidón, féculas y gluten de trigo y arroz; también plásticos, caucho, hierro fundido, acero, cobre, aluminio, reactores nucleares, calderas, máquinas, aparatos e instrumentos mecánicos.
También se incluyen aparatos y materiales eléctricos, de grabación y sonido, vehículos y materiales para vías férreas, automóviles, tractores y repuestos.
Instrumentos de óptica, de fotografía, cine, médico quirúrgicos, combustibles minerales, textiles, algodón, fibras de papel, vestuarios y calzados, muebles, juguetes y artículos deportivos.
Varios gremios empresariales pidieron revocar la medida, entre ellos la Asociación Brasileña de Industria Electrónica (Abinee) que afirmó que se agravará la "ya crítica" situación del sector.
La restricción afectará negativamente la competitividad de las empresas, afirmó el presidente de la Federación de Industrias del estado de Mato Grosso, Mauro Mendes.
"El país tiene un histórico de burocracia. La medida es proteccionista y encarecerá las importaciones", afirmó el empresario.
No obstante, la Asociación Brasileña de Comercio Exterior (Abracex), que representa a empresas importadoras, exportadoras y agentes comerciales, consideró que se ha "exagerado" con las críticas a la medida, que puede ser "favorable" para los intereses empresariales brasileños.
"Eso puede suponer un retraso de uno o dos días como máximo. A veces un navío se queda más tiempo parado en el puerto", afirmó el presidente de Abracex, Roberto Segatto, quien analizó que la mejoría de catalogación de las importaciones puede ser beneficiosa para las empresas locales, que identificarán mejor qué se importa.