Panamá analiza desde hoy las propuestas de cuatro empresas, dos de ellas de Europa y otra de EE.UU., para reactivar la producción bananera en el Pacífico panameño, paralizada por los problemas financieros y las plagas.
La Cooperativa de Servicios Múltiples de Puerto Armuelles (Coosemupar) administra en la región fronteriza con Costa Rica, en el litoral pacífico, unas 3.000 hectáreas para la explotación del banano, que desde 2008 subsidia el Gobierno.
La operación financiera es dirigida por el Instituto Panameño Autónomo Cooperativo (Ipacoop), cuyo objetivo no es la de vender las tierras sino arrendarlas o crear una sociedad, en la que también participarían los miembros de Coosemupar, explicó a Efe una fuente de esa entidad.
También se ha pensado diversificar los cultivos, sembrando palma aceitera en otras 3.000 hectáreas que la Cooperativa tiene sin uso en el mismo sector, y para lo que ya existe una propuesta de la Empresa Extractora de Barú, S.A. (Ebasa).
La fuente consultada no reveló los nombres de las compañías participantes, pero se conoció que dos de ellas son europeas, otra es la estadounidense Del Monte, y la cuarta está vinculada al empresario panameño Anel Flores, relacionado a los negocios del banano y el azúcar en la provincia de Chiriquí.
La producción de las doce fincas de Coosemupar y sus exportaciones se mantienen paralizadas desde hace seis meses y arrastran pérdidas por más de 20 millones de dólares, provocadas sobre todo por las plagas de sigatoka negra.
La cooperativa afronta además una deuda de más de 30 millones de dólares con acreedores como el Banco Nacional de Panamá y la Caja de Seguro Social, entre otros.
En los primeros once meses de 2008, desde el Pacífico panameño se exportaron 5,5 millones de cajas de banano, 20 por ciento menos que en 2007, según cifras oficiales.
En marzo de 2008, la bananera estadounidense "Chiquita Brands" abandonó el monopolio para la comercialización de la fruta del Pacífico panameño, donde está el grueso de las plantaciones del país, y la transfirió a los trabajadores de las fincas que se agruparon en la Coosemupar.
La transnacional mantiene aún un trato de compra en exclusividad con las fincas bananeras del Atlántico panameño.