El embajador de EE.UU. en Nicaragua, Robert Callahan, dijo hoy que en una reunión que mantuvo con el canciller de este país, Samuel Santos, éste no le habló de que el Gobierno lo vaya a declarar "no grato" por sus críticas a un fallo de una corte que allana la reelección del presidente Daniel Ortega.
En declaraciones exclusivas dadas al canal 12 de la televisión local, Callahan informó hoy que en la noche de este viernes se reunió con el canciller Santos, pero se abstuvo de comentar lo tratado con el diplomático nicaragüense.
Solamente se limitó a decir que fue una buena oportunidad para un intercambio de opiniones con Santos, a quien considera su amigo y con quien siempre mantiene "conversaciones francas y honestas".
Sin embargo, cuando el periodista David McFields le preguntó si Santos le habló de declararlo "no grato", como lo pidió el jueves el secretario general del sandinista Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), el diputado Gustavo Porras, contestó que "no".
"Nosotros tenemos un compromiso muy fuerte con el pueblo nicaragüense y eso va a continuar y me quedo aquí para trabajar", dijo el jefe de misión en Managua.
El diplomático de EE.UU. dijo el miércoles pasado que la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua (CSJ) actuó de forma "precipitada" e "indebida" al declarar inaplicable el artículo 147 de la Carta Magna que impide la reelección continua de un jefe de Estado y limita a dos el número máximo de mandatos.
Estas declaraciones originaron voces airadas del Gobierno de Managuam, que incluso lo acusó de promover "política injerencista y desestabilizadora" por sus críticas contra el fallo judicial.
Callahan también dijo que no tiene por qué pedir disculpas por estas críticas que realizó ante empresarios privados nicaragüenses en un hotel de Managua, como se lo pidieron periodistas de medios afines al Gobierno.
"No hice nada que realmente exija dar disculpas", dijo el embajador estadounidense al ser abordado en un templo católico de Managua donde asistió a un servicio religioso, donde no se notó presencia de sandinistas.
Callahan sí manifestó su preocupación por la seguridad de las personas que trabajan con él en la embajada, en referencia a la protesta que universitarios realizaron el pasado jueves frente al edificio de la legación estadounidense en Managua, donde causaron daños en las paredes.
Sobre si cree que las manifestaciones de los sandinistas en su contra continuarán, Callahan dijo que el pueblo nicaragüense tiene derecho a manifestarse pacíficamente, pero no de forma violenta, como lo hizo al "atacar la embajada que es territorio soberano de otro país, donde se causaron daños".
Hasta ahora no ha sido divulgada ninguna versión de la cancillería nicaragüense sobre esta reunión entre Callahan y Santos.