ESCUELAS**Que la ministra de Educación Doris Rosas de Mata haya hecho reparar el 60% de las 3,400 escuelas durante su mandato, a razón de una al día, es meritorio, pero al mismo tiempo pobre. En materia de enseñanza pública andamos en carreta en tiempos de estaciones espaciales. Nuestros más caros esfuerzos se han volcado en reparar escuelas. Y, como ella mismo dijo, cinco años completos de gobierno no son suficientes para atenderlas a todas.
CARENCIAS**Otras están reparadas pero les hace falta de todo. Así, no hay luz y faltan 300 sillas al Centro Básico de Nuevo Arraiján, parte de cuyos alumnos reciben clases sentados en el suelo, además, sus sanitarios están dañados. En el de La Mitra, de La Chorrera, además de las mismas privaciones, falta la mitad de sus diez profesores; en la primaria Eneida Moreno, de Herrera, no caben sus 335 estudiantes por falta de aulas.
CALIDAD**Igual en la mayoría. Hay tantas carencias físicas, que no hay tiempo ni recursos para las otras de tipo programática, curricular y de contenido, sin lo cual sería en vano tener edificios y personal calificados. No es posible, por ejemplo, que un estudiante japonés reciba tres veces más horas de clases al año que uno panameño. ¡Así pretendemos ser competitivos y firmar TLC a ciegas! La educación particular debe también ser fiscalizada.