La competición preliminar del torneo Olímpico de béisbol en los Juegos de Sydney ha comenzado a generar un interés especial entre los aficionados australianos, que han visto como el joven equipo de Estados Unidos madura; el disciplinado de Japón coge cada vez más confianza y el de Cuba, campeones defensores, sufren más de la cuenta.
Después de tres jornadas completas, el primer gran éxito para el deporte del béisbol ha sido el apoyo masivo que ha recibido por parte de los espectadores al llenar los estadios de las dos series en las que en jornada doble se juegan los cuatro partidos diarios.
El "Baseball Stadium", ubicado en el Parque Olímpico de Sydney, ha registrado seis llenos completos de 15.000 espectadores en cada una de la sesiones, mientras que la segunda sede, la de "Baseball Centre Blacktown, lo ha hecho con 4.000 personas, la máxima capacidad que tiene el estadio.
La ausencia de las estrellas de las Grandes Ligas del béisbol profesional estadounidense con el equipo de su país no ha impedido que el deporte acapare la atención de los aficionados australianos, que tienen también un interés especial en el equipo de su propio país.
A cambio los equipos participantes, con Cuba, Estados Unidos, Japón y Australia a la cabeza, no los han defraudado en el campo deportivo al protagonizar partidos de gran interés, calidad y emoción por lo apretado de los marcadores.
Cuba, doble campeón Olímpico, comenzó arrollador con una pizarra contundente de 16-0 frente a Surafrica, el equipo cenicienta de la competición, pero frente a Italia ya tuvo que venir desde atrás para remontar tres carreras que le hicieron en las dos primeras entradas el equipo europeo.
El triunfo final de 13-5 puso las cosas en su sitio, pero como el propio manejador del equipo cubano, Servio Borges, admitió, no es fácil ir siempre por delante en el marcador.
"Este tipo de resultados permite que los jugadores tengan que actuar y reaccionar bajo presión y ayuda a ver la forma como lo hacen", declaró Borges.
Pero si frente a Italia, la reacción de la novena caribeña fue inmediata, frente a Corea del Sur la situación se les complicó al máximo después que se colocaron abajo cuatro carreras (0-4) al comienzo del quinto episodio y en el Basebal Stadium ya se hablaba de la gran sorpresa.
Fue entonces cuando Cuba no perdió el control y los Omar Linares, Orestes Kindelán, Antonio Pacheco y Germán Mesa, entre otros, recordaron el por qué eran los dobles campeones Olímpicos y junto a Juan Manrique, que pegó un cuadrangular milagroso, mantuvieron el invicto en el torneo con un triunfo de 6-5.
Los jugadores cubanos no quisieron hacer comentarios después del partido, pero en sus rostros todavía estaba la expresión del sufrimiento y de haber visto muy cerca la primera derrota.
Sus dos grandes rivales, Estados Unidos y Japón, viven experiencias muy diferentes después que ambos se enfrentaron en el primer partido y protagonizaron una lucha emocionante que se decidió a favor de los primeros con un triunfo de 4-2 en la décimo tercera entrada.
Los jóvenes valores del equipo estadounidense aprendieron la lección y bajo la dirección del legendario Tommy Lasorda se mantienen invictos con triunfos de 11-1 ante Surafrica y 6-2 frente a Holanda.
"No sólo han sido importantes las victorias que nos mantienen invictos sino que además los jugadores están aprendiendo hacer bien las cosas en los momentos decisivos, que es cuando se ganan los partidos", declaró Lasorda. "Siempre dije que me sentía optimista y orgulloso del equipo que dirijo, ahora también estoy feliz por la forma como están madurando con la competición".
Lasorda dijo que los jóvenes lanzadores cada día se muestran más sólidos y el ataque responde con eficacia cuando el equipo necesita de su apoyo.
Japón, a pesar de la derrota frente a Estados Unidos, cada día se muestra más sólido en su juego y con mayor confianza, como lo han demostrado con los triunfos de 10-2 frente a Holanda y 7-2 ante el equipo anfitrión de Australia.
El equipo nipón tiene un promedio de bateo de .286 para ser el más consistente en lo que va de torneo con Nobuhiko Matsunaka, Norihiro Nakamura y So Taguchi, que llegan a .400 o lo superan, mientras que sus lanzadores alcanzan una efectividad de 2.70 carreras limpias permitidas, unas estadísticas que para los que saben de béisbol significan poder y capacidad de triunfo.