Soldados estadounidenses que avanzan hacia Bagdad libraron ayer encarnizadas batallas con fuerzas iraquíes leales al presidente Sadam Hussein, mientras los bombardeos de la aviación aliada trataban de abrir un segundo frente en la batalla decisiva por Bagdad.
El vicepresidente iraquí Taha Yassin Ramadán reiteró la advertencia de que las fuerzas invasoras serán blanco de atacantes suicidas árabes que estaban llegando cada vez en mayor número a Irak.
Les digo que el número de voluntarios en esta batalla de honor ha superado los 6,000, más de la mitad de ellos aspirantes a mártires, bombas de tiempo... Ya oirán sus noticias en unos días"", dijo a reporteros.
Las operaciones de la coalición se produjeron después de un incidente el lunes cerca de Nayaf, a 160 kilómetros al sur de la capital, en el cual soldados nerviosos después de un ataque suicida dispararon contra una furgoneta que no se detuvo en un puesto de control y mataron a siete mujeres y niños.
Sobre este hecho, el diario The Washington Post publicó ayer un reportaje, escrito por William Branigin, un periodista que viaja con las tropas de Estados Unidos, que sugiere que los militares no advirtieron con suficiente antelación antes de abrir fuego contra el vehículo.
Las muertes de los civiles podrían atentar contra los esfuerzos de la coalición por conquistarse al pueblo iraquí y provocaron más protestas antibélicas en todo el mundo. El brigadier general estadounidense Vincent Brooks, del comando central en Qatar, manifestó su pesar por el incidente y dijo que las muertes de civiles eran inevitables"" en la guerra.
Las fuerzas de la coalición lanzaron proyectiles ayer por la madrugada a blancos en Bagdad y la ciudad de Karbala, sagrada para los musulmanes chiítas, mientras los aviones bombardeaban sobrevolando en círculos.
Al sudeste, los aviones bombardearon fuerzas iraquíes cerca de Kut, en la ribera oriental del río Tigris. Un analista de inteligencia de la armada estadounidense, que habló con la condición del anonimato, dijo que el bombardeo se proponía abrir el camino para un avance de la infantería por el frente oriental de Bagdad.
En la capital, los edificios temblaron por algunas de las explosiones más intensas desde que comenzó la guerra el 20 de marzo. La noche se tiñó de resplandores naranja y una gruesa columna de humo salía del Viejo Palacio Presidencial. Durante toda la mañana se sucedieron las explosiones.
Funcionarios estadounidenses dijeron que los aviones atacaron un complejo del Comité Olímpico Iraquí, donde según opositores funcionaba un centro de tortura dirigido por Odai, hijo de Sadam Hussein y presidente del comité. El ministro de información Mohammed Saeed al-Sahhaf dijo que un total de 56 personas murieron y 268 resultaron heridas en los ataques del lunes por la noche y de ayer por la mañana.
En el frente británico, el portavoz capitán Al Lockwood dijo que las tropas han librado escaramuzas con miembros de las milicias Baath, el partido de Hussein, así como con paramilitares que operan en el área de la ciudad sureña de Basora. Gran parte de la periferia de Basora está bajo control británico. Lockwood dijo que comandos británicos capturaron a un general iraquí el domingo, pero fuentes del ministerio de Defensa en Londres negaron esa afirmación.
Los británicos parecieron confiados con respecto al nivel de seguridad que han logrado en cuatro poblaciones. Ayer, las tropas han cambiado sus cascos por boinas en Umm Qasr, As Zubayr, Rumeila y Safwan. Las fuerzas de la coalición han atacado sin pausa las posiciones de la Guardia Republicana en Bagdad y alrededores como preparativo para la batalla por la capital.
Cerca de Diwaniya, a 130 kilómetros al sudeste de Bagdad, los infantes de marina liquidaron puestos iraquíes de morteros, francotiradores y tanques en una franja de varios kilómetros de ancho. El teniente coronel B.P. McCoy dijo que mataron a por lo menos 75 iraquíes y tomaron 44 prisioneros.