El medallista olímpico más viejo del mundo, "Harry" Hal Haig Prieste de 103 años, devolvió finalmente ayer lunes una bandera olímpica que se robó durante los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920.
"No fue bueno para mí," dijo el ex clavadista estadounidense a los reporteros, tras entregar la bandera en medio de un aplauso de los asistentes a la sesión del Comité Olímpico Internacional (COI) en Sydney.
"No podré ponerla en mi recámara porque ya no estaré aquí.No voy a estar por acá mucho más," dijo Prieste tras entregar la bandera doblada al presidente del COI, Juan Antonio Samaranch.
Prieste había mantenido la bandera oculta en una valija desde 1920.Ahora será puesta en exhibición en el museo del COI en Sydney.
"Uno no puede ser egoísta con estas cosas.Uno tiene que darse cuenta que es por el bien del club y del Comité Olímpico," dijo el anciano ex deportista.
Prieste, ganador de la medalla de bronce en la especialidad de plataforma en Amberes, robó la bandera junto con su compañero Duke Kahanamoku al final de los Juegos Olímpicos, la primera con el famoso símbolo de los cinco aros.
Se subió al mástil, la tomó y salió corriendo junto a Kahanamoku, evadiendo la persecución de la policía.
"Estábamos juntos siempre e hicimos muchos actos cómicos, como los de Laurel y Hardy.Era un gran tipo con un gran sentido del humor," dijo Prieste refiriéndose a su amigo y compañero.
El presidente del Comité Olímpico de Estados Unidos, Bill Hybl, dijo a los asistentes a la ceremonia que Prieste está a salvo del largo brazo de la justicia.
"Nuestros amigos en Bélgica me han informado que el crimen ha prescrito por este acto de hace 80 años," dijo Hybl entre las sonrisas de los miembros del COI.
Samaranch le entregó a Prieste una medalla olímpica conmemorativa dentro de una caja, un gesto que llevó al veterano ex deportista, que padece de sordera, a preguntar: "¿Qué esto? ¿Kleenex?."