Ex diputado colombiano liberado revela que pensó en suicidarse en cautiverio


El ex diputado colombiano Sigifredo López, entregado el jueves por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a una misión humanitaria, tras casi siete años en su poder, admitió hoy que en algún momento de su cautiverio pensó en suicidarse.


"Contemplé el suicidio como una opción, pero no lo hice por pensar en mi familia", dijo López en declaraciones a Radio Caracol desde su casa en Cali, capital del departamento del Valle (suroeste).


En la misma entrevista López, abogado de 45 años, añadió que "no me enloquecí en estos años de cautiverio y luego de la muerte de los 11 ex diputados, porque primeramente estaba Dios y como segunda medida la fuerza del amor".

 

Aludió al asesinato de los once miembros de la Asamblea Departamental del Valle del Cauca que murieron el 18 de junio de 2007 en una confusa acción cuando llegaron al campamento en el que se encontraban, y sin dar aviso, varios guerrilleros que fueron confundidos por sus compañeros con soldados del Ejército en una operación de rescate.


López también dijo que desechó esa idea del suicidio al "escuchar (en emisoras) a mi mamá de 72 años, con diabetes, mi esposa recordándome cuanto me amaba y me esperaba y mis hijos que siempre me reiteraban cuanto me necesitaban".


Para López, fue "un milagro de Dios" no haber muerto, como los demás diputados, y reiteró, como confesó el jueves en una rueda de prensa poco después de ser liberado, que se salvó porque estaba "castigado" y aunque en el mismo campamento, fue atado y apartado de sus compañeros.

 

El gesto político de las FARC con las liberaciones busca el intercambio de prisioneros

La entrega unilateral de seis rehenes, entre ellos los dos últimos políticos que tenían las FARC, supone un gesto político de esta organización guerrillera que ahora busca recuperar el espacio perdido por las ofensivas militares y dar paso al anhelado intercambio de prisioneros.
La puesta en libertad de tres policías, un soldado y dos políticos, el ex gobernador del Meta Alan Jara y el ex diputado del Valle del Cauca Sigifredo López, marcó el final de la apuesta de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la guerrilla más antigua de América, por ganar credibilidad, según los analistas.
El siguiente paso es desvelar el contenido de la carta que el número uno de las FARC, Guillermo León Sanz, alias "Alfonso Cano", entregó a la senadora Piedad Córdoba, mediadora en las liberaciones, y que todo apunta a que contiene un pronunciamiento a favor del intercambio humanitario.
Los guerrilleros tienen aún en su poder a 22 policías y militares, a quienes intentarán canjear por sus hombres presos, y ya sin políticos secuestrados pueden acogerse al cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario (DIH).
La decisión de "Alfonso Cano" de entregar a los dos últimos políticos y quedarse con efectivos de las fuerzas del orden le permitirá demostrar que sólo tienen retenidos a combatientes del bando contrario.
Además, el grupo rebelde no ha liberado en los últimos días a ningún oficial o suboficial, lo que demostraría que su botín para el canje de "prisioneros de guerra" son los mandos del Ejército y la Policía.
Las FARC saben que los golpes que han recibido en el último año con la muerte de sus máximos comandantes, entre ellos los números uno y dos (Tirofijo y Raúl Reyes), y el rescate militar de 15 de sus rehenes clave, incluida la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, inclinaron la balanza de la guerra a favor del Gobierno.
Es por este motivo que ansían regresar al discurso político.
Además, los testimonios de Jara y López tras su liberación dan cuenta de que las FARC están golpeadas pero no rendidas.
En este sentido, el ex gobernador del Meta fue muy claro: "las FARC no están debilitadas para nada (...), allá hay muchos, la mayoría jóvenes", indicó al señalar que no ve otra salida al conflicto colombiano "que la negociada".
Ambos creen que su liberación ha sido un "gesto político" que puede abrir un nuevo camino en el largo conflicto colombiano.
"Las FARC saben que ninguna revolución ha triunfado sin apoyo popular, saben que lo que más daño les ha hecho son ellos mismos con sus masacres, secuestros y acciones terroristas", dijo por su parte el ex diputado López.
Pero el presidente colombiano, Álvaro Uribe, cree que detrás de estas liberaciones hay un engaño de las FARC cuando se abre el inicio de una precampaña electoral que decidirá en 2010 si se continúa con un gobierno conservador de mano dura o si por el contrario la oposición, más abierta al diálogo, asume el poder.
"Las FARC quieren engañar hablando de diálogos. El país cayó muchas veces en eso y ahora no vamos a caer. ¡Que se olviden!", señaló Uribe poco antes de que los rebeldes entregaran a los dos políticos, tres policías y un soldado.
Junto a López y Jara recobraron su libertad los uniformados que fueron los últimos secuestrados por la guerrilla y los de rango más bajo: Walter José Lozano, Juan Fernando Galicia, Alexis Torres y William Giovanni Domínguez.
En este contexto aparece la organización Colombianos por la paz, liderada por Piedad Córdoba, como una esperanza para proseguir con las liberaciones y defender el acuerdo humanitario, ya que su objetivo es emprender nuevos pasos que lleven a la negociación.
Es así como la sociedad civil podría tomar las riendas en este proceso de paz que los colombianos reclaman sin demora.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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