El parlamentario de la ultraderechista Unión Demócrata Independiente (UDI) y ex subsecretario durante la dictadura de Augusto Pinochet, Jovino Novoa, asumió hoy la presidencia del Senado chileno.
El senador, quien ostentará la presidencia de la Cámara Alta hasta marzo de 2010, se impuso este miércoles con diecinueve votos al candidato oficialista, el senador del Partido por la Democracia (PPD) Roberto Muñoz Barra, quien obtuvo quince votos.
Novoa fue subsecretario general de Gobierno de Pinochet entre 1979 y 1982, periodo en el que fue asesinado el sindicalista Tucapel Jiménez por miembros de la Dirección de Inteligencia del Ejército, ligados al Departamento de Organizaciones Civiles que estaba bajo su dependencia.
Tras la elección de este miércoles, que fue posible gracias a un acuerdo firmado entre la derechista Alianza y los independientes, el senador del Partido Socialista Jaime Naranjo levantó en señal de protesta dos fotos de detenidos desaparecidos.
En tanto, la mayoría de los parlamentarios de la Concertación, la coalición de centroizquierda que gobierna Chile desde 1990, abandonaron la sala sin escuchar el primer discurso de Novoa al frente de la cámara.
Entre tanto, diputados de la UDI y de Renovación Nacional, que integran la opositora Alianza, saludaron al nuevo presidente de la Cámara Alta, quien defendió la legitimidad de su cargo al haber sido elegido democráticamente.
En su primer discurso como presidente, Novoa hizo un llamamiento al respeto a la diversidad política al declarar su convicción de que "el prestigio y la proyección del Senado se apoya en el respeto entre sus integrantes".
Por su parte, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos manifestó tanto su repudio por esta elección, que consideran "un agravio y una afrenta", como su indignación por que a su juicio "un personero de la dictadura hoy se vista con ropaje de demócrata".
"Es un día negro para la transición a la democracia", afirmó esta asociación en un comunicado, en el que añadió que "esto obedece además a la desmemoria, al relativismo moral y a la falta de una manifestación política clara y decidida en contra de quienes fueron parte de la dictadura".
"Todas las atrocidades cometidas contra el pueblo de Chile fueron avaladas por Jovino Novoa, incluidas las desapariciones y ejecuciones, por tanto no tiene autoridad moral alguna para ocupar esa investidura que se supone representa a todo el país", señaló.