Ecologistas y vecinos de la ciudad argentina de Gualeguaychú se mantienen hoy expectantes ante el fallo que difundirá este martes la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el conflicto por la instalación de una planta de la papelera finlandesa Botnia en el vecino Uruguay.
El ánimo de los miembros de la Asamblea Ambiental de esta ciudad, de unos 80.000 habitantes, oscila entre el optimismo y la desesperación, según admitieron a Efe miembros del colectivo, que desde 2006 mantiene cortado el puente hacia la uruguaya Fray Bentos, donde se levanta la planta de Botnia.
El martes, integrantes de la Asamblea Ambiental esperarán el pronunciamiento de los jueces de La Haya en el paraje Arroyo Verde, donde cortan el tránsito hacia el puente "San Martín" que une a Gualeguaychú con Fray Bentos.
"Hay un compromiso de la cancillería argentina de garantizar la transmisión del fallo en directo por la televisión pública y con traductor argentino", remarcó a Efe el médico Martín Alazar, miembro del grupo ecologista.
"Soy optimista, porque creo que si hay una cuota de racionalidad de los jueces el fallo condenará a Uruguay", comentó.
La mayoría espera que el tribunal de La Haya cuanto menos condene al Estado uruguayo por haber permitido "unilateralmente" la instalación de la papelera de Botnia, la más grande del mundo, sobre el río Uruguay, fronterizo entre ambos países.
Pocos se animan a expresar confianza en que el fallo obligará al desmantelamiento o el traslado de Botnia a otra zona de Uruguay, lo que supondría una victoria completa en la lucha que la Asamblea Ambiental libra desde 2004, cuando comenzó a alertar sobre los posibles daños ecológicos de la instalación de la papelera.
Los ecologistas lamentan que el Gobierno argentino les haya soltado la mano y critican al ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), esposo y antecesor de la mandataria argentina, Cristina Fernández, porque primero los apoyó y luego los dejó librados a su suerte.
Ana Costa, ex coordinadora de la Asamblea Ambiental, sobrelleva la vigilia "con ansiedad y cierta desesperación por lo que pueda resultar".
"A los jueces no les queda otra que decir que Uruguay violó tratados bilaterales (al autorizar la instalación de Botnia), pero ellos están en Europa, que manda toda la mugre para acá y no creo que ahora digan que se la lleven de nuevo para allá", dijo a Efe.
Alazar sostuvo en cambio que el tribunal cuenta con "una confesión de parte" que señala a Botnia como responsable de arrojar "miles de toneladas" de químicos tóxicos al ambiente, según un informe de la consultora canadiense Ecometrix, contratada por el Banco Mundial, que "consta en el expediente" de la demanda de Argentina.
Tal informe "señala, entre otras cosas muy graves, que Botnia arroja cada mes unas 6.000 toneladas de tóxicos al río" Uruguay, puntualizó.
La construcción de la planta de Botnia, inaugurada en noviembre de 2007 en medio de una "enérgica protesta" diplomática de Argentina y capaz de producir un millón de toneladas anuales de pasta de celulosa, demandó unos 1.200 millones de dólares, la mayor inversión de una empresa en la historia de Uruguay.
La planta ha sido motivo de multitudinarias marchas de protesta de los ecologistas argentinos, entre ellas una encabezada en mayo de 2006 por Kirchner, quien luego cesó su apoyo personal a los manifestantes.
"Lamentablemente (Kirchner) vino a hacer política, como temíamos, y luego se lavó las manos", apuntó Costa.
Tras el fracaso de varios intentos de mediación, entre ellos uno del rey Juan Carlos de España, el conflicto llegó al tribunal de La Haya en 2006, cuando Argentina demandó a Uruguay, que niega las acusaciones de Buenos Aires y denuncia millonarios daños económicos por los bloqueos de pasos fronterizos por parte de los ecologistas argentinos.