Faltó el tradicional invitado a la fiesta


EL SILENCIO era la nota característica en un escenario, que en condiciones normales se escucha a cientos de metros al monstruo de mil cabezas.
Sin embargo, los componentes de ese enardecido y aterrador "gigante", quedaron dispersos, porque no fueron invitados a la fiesta.
El silencio era perturbador. Un estadio de fútbol, con un juego de tal magnitud, parecía más un rezo que otra cosa.
Murmullos por la izquierda, saludos con gestos por la derecha, y en el centro el golpe seco del pie con el balón, era lo único que se podía percibir.
El clásico zumbido de los zancudos podía escucharse, al tiempo que incomodaba a más de cuatro.
La razón es conocida. La FIFA había vetado a Costa Rica por los malos actos de unos fanáticos en la pasada fecha ante México.
Lo peor de todo era que los pocos presentes tampoco podían expresar al máximo su patriotismo.
Eso estaba también prohibido por las autoridades del fútbol. Lo único permitido e imposible de evitar, eran los gritos de los jugadores.
El ambiente previo al partido, en las afueras del estadio tampoco era tan alentador, ya que la sanción enfrió el calor desde que se dio la noticia.
Pese a ello, buena parte del pueblo "Tico" mostró su apoyo a la selección con banderas en las calles.
Varios conductores del transporte selectivo (taxis) y particulares portaban una bandera costarricense, en señal de respaldo a su equipo.
Pero eso sí, lejos del estadio. Bajo la supervisión de los estamentos de seguridad de Costa Rica, las calles aledeñas al coliseo estaban desoladas.
Con anticipación se dejó claro que no podía haber amotinamiento de personas en las cercanías del estadio. Este hecho contribuyó a que el ambiente fuera frío.
Entre nosotros los periodistas (panameños y ticos) sólo era posible intercambiar algunas ideas sobre el juego.
A los aficionados costarricenses les quedó ver el partido en familia en casa; reunidos con amistades en bares o discotecas.
Otro tanto, tuvo que vivir un grupo de panameños pertenecientes a la "Marea Roja" que se atrevió a hacer el viaje a tierras rivales y ver el juego en un hotel, pero unidos en una sola consigna que era: Panamá.
Fue un alto precio que pagó Costa Rica por esto. Pero con los golpes se aprende y se espera un mejor comportamiento de los aficionados "ticos" en su próximo partido como local para evitar otras sanciones.
La FIFA sancionó a Costa Rica el pasado 4 de marzo, pero la misma se hizo pública cuatro días después.
La Federación Costarricense de Fútbol apeló la medida, pero la misma fue ratificada.
Esto representó pérdidas para varias agencias de viajes.
Los "ticos" preferían que la sanción fuese ante Panamá y no ante Guatemala.
El estadio Ricardo Saprissa tiene capacidad para unas 35 mil personas.


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191016
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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