Familia enfrentan a la delincuencia


Luzmila, nombre ficticio, es una de las tantas panameñas que se mudó con su familias hacia Arraiján en búsqueda de tranquilidad y huyéndole a la ola de violencia en la capital, pero nunca imaginó que en su nuevo hogar tendría que tomar medidas extremas de seguridad: entrenar en un polígono junto con su empleada doméstica para salvaguardar sus vidas y la de su pequeña niña de tres años.
Hace un año, después de seis meses de residir en una nueva urbanización de Arraiján, Luzmila fue despojada de su automóvil por dos jóvenes encapuchados, al momento que bajaba del mismo para abrir la puerta de verjas de su casa.
La víctima relató que los jóvenes la llamaron por su nombre cuando salió del auto y con una arma de fuego la encañonaron obligándola a entregar el vehículo.
Todo ocurrió un lunes aproximadamente a las 11:00 p.m. luego que regresaba de la Universidad de Panamá, después de un arduo día en su trabajo como dependiente en una empresa de servicios.
Según Luzmila, después del atraco fue víctima de una crisis nerviosa, que la inmovilizó totalmente, sin saber qué hacer.
Detalló que los delincuentes encapuchados le quitaron las llaves y pausadamente arrancaron el auto, sin mayores apuros y en la oscuridad de la noche observó por última vez como se alejaban con su Toyota Tercel de 1999.
Para Luzmila el auto, además de ser comprado con esfuerzo de varios años de trabajo, representaba la facilidad de transporte para su familia, en un lugar, donde poseer un carro no es un lujo sino una necesidad.
Al amanecer, Luzmila acudió a la Policía Técnica Judicial (PTJ) a interponer la denuncia respectiva por el robo de su automóvil.
Tras varios meses de investigaciones, la PTJ logró identificar a uno de los sospechosos del robo.
Para sorpresa de Luzmila, el presunto autor es una joven de apenas 18 años, residente en Vacamonte, una urbanización muy cercana a donde vive.
Indicó que tras varias pesquisas, la PTJ ubicó la residencia del joven, pero para sorpresa de las autoridades, el sospechosos se encontraba de "viaje" en Atlanta, Estados Unidos.
Los familiares del presunto delincuente negaron cualquier vinculación del muchacho con el robo del auto de Luzmila.
La PTJ determinó que el sospechoso vendió el auto robado y con la suma de dinero obtenido viajó hacia Estados Unidos, al verse acorralado por las autoridades, explicó Luzmila.
La INTERPOL de la PTJ dio aviso a su similar en Atlanta para la captura del delincuente y existe una orden de extradición hacia Panamá, agregó la víctima.
Actualmente se tramita la búsqueda del delincuente en Atlanta y llevan dos meses en esas investigaciones.
Luzmila más nunca ha vuelto a ver su automóvil, y lamenta que ahora tiene que tomar taxis y buses para poder viajar hacia su trabajo.
La seguridad de Luzmila y la de su familia se agravó después de la denuncia que efectuó del robo de su auto. Un líder de una pandilla juvenil, de su propia barriada, la amenazó con matarle a su hija si insistía en la denuncia.
Reconoció que al recibir la amenaza " se le convirtió la carne de gallina" y tuvo mucho temor y hasta había decidido mudarse de Arraiján, lugar donde había llegado huyéndole a la delincuencia de la capital.
Luzmila expresó que reflexionó por varios días si se mudaba o no.
"Días después, tomé una decisión me llené de valor y decidí no mudarme", agregó con voz firme.
"Me había mudado de la ciudad huyéndole a los delincuentes y ahora tenía que enfrentar nuevamente a los delincuentes, por lo que decidí, por fin, enfrentármeles", manifestó.
La madre de familia se arma no sólo de valor sino también con herramientas. Compra una arma de fuego y decide inscribirse en un polígono de tiro , junto con su empleada para practicar al blanco.
"Mi empleada y yo ya estamos entrenadas y le he dicho ( a la empleada) que cualquiera que entren en mi casa sin autorización le dispare y posteriormente pregunte de quién se trata", indicó Luzmila.
Luzmila reconoce que ahora se siente más segura y no le teme a los pandilleros con los cuales cruza mirada todas las noches cuando llega a su casa de la universidad.
Reconoció que le preocupa mucho las horas que su hija pasa con la empleada, pero que ésta tiene recomendaciones de tirar a matar a quien vea en actitud sospechosa por su residencia.
Destacó que ella y otros vecinos de la barriada han tenido que tomar la decisión de adquirir una arma de fuego por la ola de robos que se ha desatado en varias barriadas del distrito de Arraiján.
Manifestó que los vecinos han presentado innumerables denuncias ante una subestación de la Policía Nacional del lugar, pero estos han explicado de que no cuentan con los recursos ni unidades suficientes para patrullar las 24 horas todas las barriadas.
Ante tal situación, recientemente los vecinos comunicaron a la policía del lugar que se tomarán la justicia por sus propias manos ante la falta de respuesta para combatir la delincuencia.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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