La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) hizo hoy un llamamiento a que se refuercen los apoyos a la investigación en biotecnología, y lamentó que muchos políticos "no entiendan que biotecnología es algo más que organismos genéticamente modificados (OGM)".
En declaraciones a Efe, el director de la División de Producción y Protección Vegetal de la FAO, Shivaji Pandey, señaló que el problema con los mandatarios "no está solo en los países en desarrollo" sino también en los más avanzados.
El científico indio explicó desde Guadalajara, donde participa hasta mañana en la Conferencia técnica internacional sobre biotecnologías agrícolas en los países en desarrollo (ABDC-10), que la controversia surgida en torno a los transgénicos "no debe detener el uso de la biotecnología".
Admitió, sin embargo, que hay problemas por resolver, como el de la "fuga de talentos" de los países menos desarrollados, cuyos científicos se forman en el extranjero pero no regresan porque "saben que no van a tener apoyo político, financiero y administrativo para practicar lo que aprendieron".
"Muchos salen y ya no regresan", sostuvo, crítico además con un problema de financiación ya que, sobre la base de datos de 2000, el 96% de la inversión en investigación agrícola sobre biotecnología se concentraba en los países desarrollados y sólo el 4% en los demás.
En el caso de las naciones industrializadas, el 45% de tales fondos sale del sector público y el 55% restante, de los privados, mientras que en los países en vías de desarrollo, el 92% de los fondos es público y el 8% restante, privado.
Pandey exhortó a los países más ricos a "cumplir con su promesa de asignar el 0,7% de Producto Interior Bruto (PIB) a Ayuda Oficial al Desarrollo (ODA)" y a elevar hasta el 18% el monto de las ayudas que van a la agricultura, como sucedía en los años ochenta.
Lamentó que algunas multinacionales de la alimentación entraran en países poco desarrollados cuando los marcos regulatorios o su ausencia les favorecían y se marcharan después de "hacer dinero" cuando las condiciones les fueron desfavorables.
Entre los lugares donde más y mejor se está trabajando en biotecnología mencionó a Brasil, que ha hecho un manejo "democrático y brillante"; India, donde echa de menos más inversión pública; China, que ha hecho bastante en "desarrollo humano y de infraestructura" en los últimos años, y Sudáfrica.
Para la conclusión de la conferencia ABDC-10, prevista para mañana, espera que los participantes "reconozcan que la biotecnología sí puede contribuir a enfrentar el problema del hambre" y decidan invertir más en ello.
También confía en que se extienda la colaboración entre los científicos, agencias, fundaciones y Gobiernos de los 60 países participantes para que colaboren más en intercambiar experiencias y tecnología y superen pasados recelos.
En este sentido, ofreció el respaldo de la FAO para trabajar con los actores involucrados en el desarrollo de regulación, la construcción de capacidades y la mejora de la investigación en el campo de la biotecnología.
Finalmente, recordó que el director general de la FAO, el senegalés Jacques Diouf, ha pedido ya un aumento de 4.000 millones de dólares más en ayudas para el sector agrícola, al que se destinan cada año entre 30.000 y 40.000 millones de dólares en ese concepto.