La guerra contra Irak provocó chispas ayer entre Estados Unidos y Rusia cuando el presidente George W. Bush se quejó a su homólogo ruso, Vladimir Putin, sobre la supuesta venta de armamento militar de compañías rusas a Bagdad.
El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, dijo ayer que Washington tiene pruebas de que algunas compañías rusas han vendido a Irak equipos prohibidos y demandó medidas gubernamentales inmediatas por parte de Rusia para frenar esta práctica. Bush trató el tema en una conversación telefónica con Putin, quien desde el principio se opuso al uso de la fuerza militar para resolver la crisis de Irak.
Bush expresó a Putin su preocupación por que las fuerzas militares iraquíes estén recibiendo recibiendo apoyo y cooperación de una empresa rusa que produce equipos de bloqueo de comunicaciones GPS. Putin aseguró a Bush que tomaría nota de sus preocupaciones, dijo Fleischer.
En Moscú, el ministro de Relaciones Exteriores, Igor Ivanov, negó que Rusia haya vendido equipo militar a Irak violando las sanciones de Naciones Unidas, pero se comprometió a examinar las pruebas que Estados Unidos dice tener. El diario Washington Post menciona a las sociedades Aviakonversia y KBP Toula, pero ambas desmintieron las acusaciones.