El anciano ex ministro paraguayo Sabino Augusto Montanaro, símbolo de la represión durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), regresó muy enfermo hoy a su país tras permanecer dos décadas en Honduras como asilado.
Montanaro, que el 30 de julio cumplirá 87 años, fue traído por su hijo del mismo nombre, de forma inesperada y en silla de ruedas, desde Tegucigalpa y alojado por orden judicial en el policlínico policial Rigoberto Caballero, luego de una revisión en un sanatorio privado, donde primeramente le trasladó su familia.
El que fuera ministro de Interior de Paraguay durante 23 años, de 1966 y 1989, padece "arterioclerosis senil, trastornos cognitivos crónicos de origen a determinar y es portador de un globo vesical, así como una enfermedad de Parkinson", según el parte médico, que recomendó su permanencia en un hospital.
"Su estado no es crítico, obedece más bien a deteriore celular normal de la edad. Él está lucido, responde a preguntas simples", expresó a periodistas el médico forense Nicolás Lezcano, mientras el abogado de Montanaro, Luis Troche explicó que su cliente "renunció al blindaje del asilo político" debido al progresivo deterioro de su estado de salud.
Entretanto, decenas de víctimas y familiares de víctimas se congregaron frente al sanatorio asunceno para expresar a los gritos su repudio y exigir el encarcelamiento del ex ministro, para hacer frente a las numerosas demandas por delitos de lesa humanidad que afronta.
"Los familiares de víctimas vamos a montar una vigilancia especial para que este criminal no tenga ningún espacio ni privilegio para esconderse o argumentar que es insano para evitar a la justicia", afirmó Rolando Goiburú.
Rolando es hijo del médico Agustín Goiburú, quien desapareció en noviembre de 1969 en la ciudad argentina de Posadas, en la frontera con Paraguay, y el caso había motivado una de las al menos dos peticiones de extradición tramitadas por la Justicia paraguaya ante la de Honduras.
Hasta mediados del año pasado, Paraguay no tenía tratado de extradición con las autoridades de Tegucigalpa, que desestimaron las reclamaciones de Asunción.
En el proceso que investiga la desaparición de Goiburú, el juez Arnaldo Fleitas, el mismo que hoy ordenó el ingreso de Montanaro al policlínico policial, condenó a diez años de cárcel al ex cónsul paraguayo en esa ciudad fronteriza, Francisco Ortiz Téllez, quien delató a los organismos de seguridad "stronista" de las actividades del médico.
Por su parte, el abogado y activista Martín Almada dijo que el ex ministro debe comparecer no solamente por el caso Goiburú sino también por la muerte de su esposa, mientras él estaba en prisión y la de "miles de desaparecidos en el marco de la Operación Cóndor".
Según los documentos secretos de la policía política de Stroessner o "Archivos del Terror", descubiertos por Almada en 1992, Montanario habría perpetrado esos delitos dentro de esa operación, un plan represor establecido entre los regímenes militares de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, entre los años 1970 y 1980.
Montanaro, que había viajado a Tegucigalpa con un salvoconducto del Consulado de Honduras en Asunción, donde obtuvo refugio tras el golpe de Estado que derrocó a Stroessner, afronta numerosos procesos por casos de torturas y desapariciones forzadas, junto con varios ex miembros de los organismos de seguridad.
Algunos represores de los organismos de seguridad de Stroessner, quien falleció a los 93 años de edad, el 16 de agosto de 2006 en su exilio de Brasil, han sido condenados a penas de hasta 25 de años de cárcel.
Las causas de Montanaro serán desempolvadas este lunes, cuando su abogado acudirá a los tribunales para notificar el regreso de su defendido, a quien hoy Ananías Maidana, veterano líder del Partido Comunista Paraguayo, calificó como "criminal" y "el más sanguinario represor" de la pasada dictadura.