El presidente salvadoreño, Mauricio Funes, dijo hoy que declarar un estado de excepción para frenar la violencia que impera en el país es la "la última" medida que adoptaría su Gobierno para hacer frente a esta problemática.
"Establecer un régimen de excepción, incluso aunque no sea a nivel nacional, sólo en aquellos municipios de mayor persistencia delincuencial, es la última medida a adoptar", afirmó Funes en respuesta a unas declaraciones en ese sentido formuladas la semana pasada por el ministro de Defensa, el general David Munguía Payés.
Indicó que únicamente "se trata de una propuesta, de una idea" originada por la experiencia de destinar, desde noviembre de 2009, unos 2.500 soldados para apoyar a las patrullas de la Policía Nacional Civil (PNC) en zonas de alta incidencia de la delincuencia.
Funes consideró que esta es una "propuesta como otras tantas" que ha recibido y que "al final es el gabinete de seguridad pública el que tiene la última palabra".
Adelantó que esta semana discutirá junto a sus funcionarios de seguridad "medidas puntuales" para combatir la delincuencia y la violencia, que a diario causan en el país un promedio de 12 asesinatos.
El jefe de Estado insistió en que "no hay una posición concluyente" respecto a la idea del ministro de Defensa, quien recomendó decretar medidas especiales, como el estado de excepción, en zonas asediadas por pandillas y otras organizaciones criminales.
Munguía Payés planteó la necesidad de medidas como el toque de queda, el cierre a horas tempranas de "lugares de dudosa reputación" y la posibilidad de aprobar intervenciones y registros de viviendas sin orden judicial.
Funes aclaró que deberá "analizar debidamente" esta propuesta, pero consideró que "hay otras decisiones" que se pueden adoptar antes, como restringir las señales de celulares en los penales para evitar que los líderes de las pandillas planifiquen desde las prisiones "buena parte de sus actividades" delictivas.