El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, reconoció hoy que su país tiene una "deuda" pendiente con las víctimas y familiares del conflicto armado interno que padeció en la década de los ochenta, y admitió, además, que las pandillas salvadoreñas son "un problema serio".
"Todavía tenemos una deuda con las víctimas y sus familiares. No hemos podido crear una política de Estado de reparación de las víctimas que sí se ha llevado a cabo aquí en Colombia", dijo Funes ante periodistas y junto al presidente colombiano Juan Manuel Santos, con quien se reunió en la Casa de Nariño, sede de Ejecutivo.
Funes llegó el martes en la noche a Bogotá acompañado de varios altos cargos de su Gobierno y medio centenar de empresarios para asistir, junto a Santos, a la apertura de una Vitrina Turística y luego abrir un encuentro empresarial colombiano-salvadoreño.
"Mas que venir a enseñarle a Colombia" sobre antiguos combatientes, dijo que hay que "alimentar mutuamente" los resultados exitosos "en reinserción de bandas criminales" y "en tratamiento de bandas criminales".
Advirtió, sin embargo, que "lo que Colombia no debe permitir es pasar ese problema" (de las bandas criminales, rezago de los antiguos paramilitares), alimentado por la producción, el tráfico y el consumo de drogas.
Para Funes, el narcotráfico "no es un problema solo de los colombianos, de los mexicanos o los centroamericanos". "Es un problema que nos ocupa a todos", señaló.
Al considerar que la producción y comercio de narcóticos es el combustible para la supervivencia de esas bandas criminales, criticó a Estados Unidos, como principal consumidor de drogas del mundo.
"Mientras Estados Unidos no disminuya su consumo va a seguir habiendo oferta", dijo Funes. "Es un tema que vamos a tratar, y lo hemos colocado en la agenda para la próxima visita del presidente (Barack) Obama a El Salvador", agregó.
Rememoró que cuando se firmó la paz en 1992 en su país, grupos de desmovilizados, tanto del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y de las Fuerzas Militares, "quedaron a la deriva sin reinsertarse a la sociedad de forma productiva y pasaron a ser carne de cañón y a involucrarse en la criminalidad organizada".
Funes añadió que a la vuelta de algunos años los llamados "escuadrones de la muerte" que operaron en la guerra con motivación política, "se transformaron en una especie de grupos militares armados irregulares y el problema se dejó evolucionar" y derivó en lo que padece hoy su país.
Por otra parte, señaló que la polémica sobre legalización de la droga "no es un debate que ocupe en estos momentos a los salvadoreños" y añadió que, antes de considerar ese asunto para disminuir su consumo, él "introduciría el tema de las políticas preventivas".
El Salvador, insistió, "tiene un problema serio de pandillas, y a las pandillas se les dejó evolucionar, de grupos de jóvenes rebeldes, insatisfechos con sus familias. Las pandillas, a lo largo de 20 años, se han convertido en verdaderas unidades de tarea al servicio del crimen organizado e incluso compiten en ocupación y territorios y en operaciones criminales con el grupo organizado".
Lamentó que "se les dejó actuar porque no hubo políticas preventivas que evitaran que lo mejor de la juventud entrara o cayera en las garras del crimen organizado".
Remarcó que si bien "al criminal hay que reprimirlo, hay que perseguirlo", insistió en que "una buena política social es la mejor política de prevención del delito, y por tanto la mejor política criminal".
Funes reconoció "la experiencia de las fuerzas de seguridad y del trabajo de prevención de la violencia que ha llevado a cabo Colombia" e indicó que es "un ejemplo" y "un referente digno para seguir".
Miembros de las fuerzas de seguridad salvadoreñas acompañan al mandatario, que dijo que viajaron a Colombia "para que trabajen de la mano con las fuerzas de seguridad pública" del país andino. "Para ver en qué nos pueden ayudar y cómo podemos llevar a cabo esta batalla" en toda la región centroamericana incluido México, agregó.
Unas horas antes, y al intervenir en el acto de apertura de la XXX Vitrina Turística de la Asociación Nacional de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), Funes instó "a fortalecer los lazos de la gran nación Latinoamericana" para mejorar la democracia y transitar la senda de la paz en la región.