Guatemala celebra doce años de paz, pero las causas de la guerra continúan vigentes


Los guatemaltecos celebran hoy el décimo segundo aniversario de la firma de los acuerdos de paz que pusieron fin a una sangrienta guerra de 36 años, sin que las causas que iniciaron el conflicto armado hayan sido superadas.


"Yo siempre he dicho que lamentablemente se firmó la paz, pero fue sólo para callar los fusiles. Las verdaderas causas (de la guerra) no se atacaron", dijo a Efe el presidente guatemalteco, Álvaro Colom, tras participar en un acto religioso para conmemorar la fecha, realizado en la Catedral Metropolitana.


El gobernante aseguró que su gobierno socialdemócrata, que inició en enero pasado, tiene como objetivo combatir la extrema pobreza, la exclusión de los pueblos indígenas y la desigualdad en que viven millones de guatemaltecos, causas que dieron origen a una guerra de guerrillas iniciada en noviembre de 1960, la cual se extendió hasta diciembre de 1996.

 

"Este gobierno está llegando a la médula de la pobreza, está llegando a la salud y la educación gratuita. Estamos luchando por una modernización fiscal para que haya más recursos para el funcionamiento del Estado", precisó Colom.


El mandatario, acompañado de su esposa, Sandra Torres de Colom, el vicepresidente, Rafael Espada, y miembros de su gabinete de gobierno, participaron en el acto ecuménico oficiado en el Consejo Ecuménico de Guatemala, el cual integra a los líderes de las iglesias católica, evangélica, episcopal y luterana del país.


El reverendo Vitalino Similox, presidente del Consejo Ecuménico, durante su intervención en el servicio religioso, recordó que al igual que durante el inicio de la guerra, "la concentración de la riqueza continúa en muy pocas manos, la concentración de los privilegios y oportunidades, sigue en esas mismas pocas manos".

 

Para modificar esto, precisó Similox, "hay que cambiar esa situación de injusticia, de que sean muy pocas manos las que disfruten de la riqueza" generada en el país.


Después de un proceso de negociación que se prolongó por más de cinco años, moderado por las Naciones Unidas, el Gobierno guatemalteco y la antigua guerrilla izquierdista agrupada en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) acordaron un pliego de acuerdos para poner fin a la guerra interna que se cobró la vida de más de 200.000 personas.


El acuerdo de paz definitivo fue suscrito el 29 de diciembre por el entonces presidente Álvaro Arzú, y los comandantes de la URNG, grupo que un año después se convirtió en partido político legal, que a pesar de haber participado en todas las elecciones realizadas, no ha logrado el apoyo popular la obtener el poder político del país.

 

Orlando Blanco, un antiguo militante de organizaciones sociales vinculadas a la izquierda, y hoy secretario de Paz de la Presidencia, dijo a periodistas que "en los últimos doce años se han producido cambios importantes en materia política en el país", gracias a los acuerdos de paz.


Sin embargo, reconoció que "existe un gran rezago" en el cumplimiento de los acuerdos relacionados con la modernización del estado, la reforma fiscal, y el que se refiere a la identidad y derechos de los pueblos indígenas.


Son precisamente los indígenas, que representan el 42 por ciento de los 13,3 millones de guatemaltecos, los que mayoritariamente permanecen en condiciones de pobreza extrema, y marginados de las decisiones políticas.

 

La no superación de las causas de la guerra, opinó Catalina Soberanis, quien dirigió la Secretaría de la Paz durante la presidencia de Alfonso Portillo (2000-2004), provocó que tras el silencio de los fusiles, "se iniciara un enfrentamiento político y social de gran envergadura", que no ha permitido la conciliación entre los guatemaltecos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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