Guatemala tiene que invertir 13.743 millones de quetzales (unos 1.718 millones de dólares) en los próximos diez años, para erradicar el hambre que afecta a la mitad de los niños menores de cinco años y que impide el desarrollo del país, señala un estudio presentado hoy en esta capital.
El documento "Protegiendo la nueva cosecha. Un análisis del costo para erradicar el hambre en Guatemala 2012-2021", fue elaborado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) en coordinación con la oficina en el país del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
"Guatemala no tiene excusas para combatir el hambre infantil. El país cuenta con los recursos financieros y humanos para hacerlo" y solo hace falta la voluntad de los políticos para lograrlo, señaló el español Adriano González-Regueral, representante de la Unicef en esta nación centroamericana.
Los montos calculados para combatir la desnutrición crónica que afectan al 49,9 % de los niños guatemaltecos menores de cinco años durante el próximo decenio, según el estudio, requieren de una inversión del 0,3 % del Productor Interno Bruto (PIB) del país durante el primer año, la cual se deberá alcanzar al menos el 1,75 % en 2021.
De no asumir el Estado el compromiso de disminuir el hambre infantil Guatemala no logrará desarrollarse como país ya que un promedio de 1,3 millones de niños que en la actualidad padecen de desnutrición crónica, si logran pasar de los cinco años de edad lo harán "con daños irreversibles".
El hambre que padecen la mitad de los niños guatemaltecos, según el estudio, tiene sus causas en la pobreza que padecen el 52 % de los 14,4 millones de habitantes de este país centroamericano, así como de la "exclusión social" reflejada en la desigual distribución de la riqueza y la falta de acceso a servicios básicos de salud, educación, agua potable y alimentos.
El economista Jonathan Menkos, coordinador del estudio, explicó que el Estado debe invertir un promedio de 3,25 millones de quetzales diarios (unos 402.000 dólares) diarios a partir del próximo año, para garantizar la reducción de la desnutrición y aumentar la posibilidad de crecimiento económico del país.
Esa inversión, precisó el experto, deberá estar dirigida a la financiación de un sistema de salud que garantice la nutrición de la infancia, así como espacios comunitarios de protección a los menores de 4 años.
Además de un sistema escolar que promueva la igualdad de oportunidades, la dotación de agua potable y saneamiento, programas de microcréditos para proyectos productivos familiares, y un sistema de evaluación, gestión y seguimiento.
Para obtener los recursos que el Estado necesita para hacer frente a esta "impostergable necesidad", el Icefi y la Unicef proponen "voluntad política" de promover una reforma fiscal que incluya modificaciones al Impuesto sobre la Renta, reducción de privilegios y exoneraciones fiscales, crear nuevos tribunos y examinar los niveles de endeudamiento.
"Si no se actúa con urgencia, cada hora seguirán naciendo 23 guatemaltecos condenados al hambre", advirtió el representante de la Unicef.