La primera jornada de las series de división de las Grandes Ligas tuvo un inicio brillante gracias al pitcheo dominante de los abridores Ray Halladay y Cliff Lee, que silenciaron a los bates rivales.
Halladay fue la figura indiscutible al conseguir un no "hit" en su debut en la competición de la fase final con los Filis de Filadelfia.
Mientras que Lee volvió a dar cátedra de serpentina para hacerse de un triunfo en una jornada en que los ganadores también fueron su equipo de los Vigilantes de Texas y los Yanquis de Nueva York.
El poder del bate lo encabezó el primera base Mark Teixeira, que salió al campo lesionado e inyectado con cortisona, para convertirse en el jugador clave de los Yanquis.
El jardinero izquierdo dominicano Nelson Cruz y el receptor puertorriqueño Bengie Molina dieron forma a la pizarra con sendos vuelacercas, que también ayudaron al primer triunfo en la fase final de los Vigilantes.
Halladay, que tuvo se debut en juegos de fase final de las Grandes Ligas con los Filis, se convirtió en el segundo lanzador en conseguir juego sin hit en la historia del béisbol profesional después de derrotar con blanqueada de 4-0 a los Rojos de Cincinnati.
El piloto de los Filis, Charlie Manuel acertó en su decisión de poner como abridor en el primer juego a Halladay, el gran fichaje que hizo el equipo durante el descanso invernal.
La paradoja fue que los Filis se hicieron de los servicios de Halladay y se quedaron sin el zurdo estelar Lee, que también fue protagonista al llevar a los Vigilantes a una victoria histórica para su equipo.
Halladay demostró una vez más ser uno de los lanzadores más completos y seguros en el circuito, después de que durante la temporada regular tuvo dos de los seis partidos que se dieron sin permitir imparable, incluido el juego perfecto del 29 de mayo.
El lanzador se convirtió en el segundo lanzador en la historia de las mayores en lanzar un sin hit en juego de fase final, después de que el último y único abridor que en esa etapa había conseguido un sin hit fue Don Larsen, cuando lanzó juego perfecto para los Yanquis de Nueva York en la Serie Mundial de 1956 contra Brooklyn.
Halladay logró la hazaña exactamente una semana antes de que lo hiciera Larsen, quien logró la proeza hace 54 años.
Halladay dominó por completo a los Rojos con su recta y una curva lenta adentro y hacia fuera que los rivales no pudieron descifrar.
El abridor derecho sólo permitió que un corredor llegase a la inicial, cuando dio base por bolas al jardinero Jay Bruce, con la cuenta llena y dos "outs" en la quinta entrada, luego se encargó de ponchar a ocho rivales.
Halladay, que pasó 12 temporadas con los Azulejos de Toronto, nunca había tenido la posibilidad de estar en la fase final, pero el traspaso a los Filis vio cumplido la primera parte de su sueño.
Pero la brillante labor de Halladay no podría haberse llevado a cabo si no hubiera contado con el apoyo de su receptor el panameño Carlos Ruiz.
Desde atrás de la caja de bateo, Ruiz se encargó de ser el respaldo del gran protagonista de la noche. Con sus llamadas y la defensa que logra, permitió que Halladay lograra el sin hit.
En otra cátedra de serpentina, brilló el pitcheo hermético de Lee, quien volvió a ser el verdugo de los Rays de Tampa Bay que perdieron 1-5 ante los Vigilantes en el primer juego de la serie divisional de la Liga Americana.
Lee (1-0) lanzó siete entradas, permitió una carrera y le ganó el duelo al zurdo estelar de los Rays, David Price, que se descontroló con el bateo del jardinero izquierdo dominicano Nelson Cruz y del receptor puertorriqueño Bengie Molina.
El abridor de los Vigilantes, que lo consiguieron por traspaso de los Marineros de Seattle, volvió a ser el verdugo para los Rays después de permitir cinco imparables, uno sólo después del segundo episodio, y sacar 10 ponches, que le permitió su mejor marca en los partidos de postemporada.
El zurdo tiene marca de 5-0 en los seis juegos de fase final como profesional, después de ligar 4-0 con los Filis en cinco aperturas en el 2009.
La ironía para Lee y los Rays es que durante la temporada regular perdió los tres partidos que abrió contra el equipo de Tampa Bay.
Los Vigilantes rompieron una racha de nueve derrotas consecutivas que tenían en la fase final desde la temporada de 1996, la mayoría contra los Yanquis.
Cruz (1) y Molina (1) pegaron jonrones solitarios en el tercero y cuarto episodio para poner a los Vigilantes con una ventaja parcial de 4-0 y romper por completo el control del zurdo Price (0-1) que cargó con la derrota.
Molina fue el gran líder del ataque de los Vigilantes al irse de 4-3 con anotación y dos impulsas; Cruz tuvo de 4-1 con anotación y remolcada, mientras que el dominicano Vladimir Guerrero como bateador designado pegó dos imparables en cuatro viajes al plato y produjo carrera.
Si Halladay y Lee fueron protagonistas en el montículo, Teixeira (11) pegó jonrón de dos carreras en la parte alta de la séptima entrada que rompió el empate a 4-4 en la pizarra y dio la victoria por 6-4 a los Yanquis ante los Mellizos de Minnesota.
Los Yanquis, campeones defensores de la Serie Mundial, que pasaron a la fase final con el comodín de la Liga Americana, se recuperaron de una desventaja de 0-3 contra el abridor dominicano Francisco Liriano para mejorar su registro a 10-2 contra los Mellizos en juegos de fase final desde la campaña del 2003.
Víctor Montiel