HUELGA**Los gremios del transporte público pretenden abocarse mañana a una huelga nacional a menos que el Gobierno les otorgue un subsidio para aliviarles del aumento en el precio del combustible, equipare su precio en Colón y la capital, libere el mercado de hidrocarburos y congele la tarifa eléctrica. Han buscado una pelea que no pueden ganar y, de insistir, acabarán causando graves daños a sí mismos y a la economía.
NEGOCIACION**Las últimas dos exigencias buscan lograr la simpatía de una ciudadanía que no le tiene mayor aprecio, porque a diario sufre de su pésimo servicio. Serán concedidas o sacrificadas en la negociación, porque ambas ya existen: ese mercado ya está liberado y el Gobierno lleva casi un año obligando a las distribuidoras a no subir la luz.
TRANSACCION**La primera (el subsidio) resultará un enorme sacrificio para un gobierno de transición que ni siquiera tiene recursos para mantener los hospitales. La equiparación sería regresar a la regulación de precios, medida que sabemos producirá desabastecimiento, lo cual es peor. A los transportistas y al resto del mundo que carece de petróleo, le queda sólo apretarse el cinturón. Busquen una salida que les salve cara.