Una huelga del sindicato del personal jerárquico de la petrolera YPF, filial argentina del grupo hispano-argentino Repsol YPF, mantenía hoy paralizada por tercer día consecutivo la producción de la compañía en dos provincias del sur de Argentina.
La empresa repudió "los métodos violentos y temerarios de algunos miembros" del sindicato, a quienes acusó de causar destrozos en instalaciones de la petrolera en el golfo de San Jorge, sobre el océano Atlántico, entre las provincias argentinas de Santa Cruz y Chubut.
"La actitud de esos trabajadores empaña el esfuerzo del gobernador de Chubut, Mario Das Neves, quien intenta garantizar el normal desarrollo del trabajo de los petroleros y choca contra la intransigencia e irracionalidad de los sindicalistas", apuntó YPF en un comunicado.
La huelga, convocada por "tiempo indefinido", comenzó el lunes en rechazo a la decisión de la compañía de convocar una licitación para la contratación de empresas de servicios, lo que a juicio del sindicato pone en riesgo la estabilidad de cientos de empleados de los actuales contratistas.
El director de Comunicación e Imagen de YPF, Sergio Resumil, dijo a Efe que tal licitación no supone ningún despido, por lo que "no hay motivos objetivos" para la huelga.
Resumil denunció que grupos "de 30 a 40 personas" han atacado camionetas de proveedores de la firma y dañado el suministro de electricidad a sus plantas en Santa Cruz y Chubut, en la Patagonia argentina.
El representante de YPF remarcó que se hacen gestiones ante el Ministerio de Trabajo para que dicte una conciliación obligatoria, medida que han aceptado hoy las filiales del sindicato en las provincias de Mendoza (oeste) y Neuquén (sur), que se habían declarado en huelga el martes.
La protesta en Santa Cruz y Chubut no pone en riesgo el abastecimiento de crudo a las refinerías de la petrolera, ya que ésta cuenta con un inventario para unos diez días, apuntó.
YFP lidera el mercado argentino de hidrocarburos y combustibles y es la mayor empresa del país.