La Iglesia católica salvadoreña expresó hoy su solidaridad con los 33 mineros atrapados desde el pasado 5 de agosto en un yacimiento en Chile y los encomendó a Dios.
"Nos solidarizamos con las personas atrapadas en la mina y sus familias y las encomendamos a Dios", declaró el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, en una conferencia de prensa, y resaltó la "prontitud" de la respuesta del Gobierno chileno.
Poco antes, durante la homilía de la eucaristía que celebró hoy en la Catedral de San Salvador, señaló que es "un milagro que estén vivos habiendo quedados soterrados a 700 metros de profundidad".
"Que Dios les asista y que posibilite el feliz rescate de todos ellos", añadió el jerarca.
El pasado 5 de agosto, la mina San José, situada a unos 45 kilómetros al noroeste de Copiapó, capital de la región de Atacama, sufrió un derrumbe, que afectó a 33 trabajadores, los cuales permanecen vivos en un refugio a unos 700 metros de profundidad, según pudieron confirmar los equipos de rescate el domingo 22.
Este domingo, encargados del rescate informaron que comenzarán en la madrugada de este lunes la perforación para sacar a los mineros, tarea que puede extenderse por un lapso de entre tres y cuatro meses.
Mientras el ministro chileno de Minería, Laurence Golborne, confirmó que el Gobierno analiza "alrededor de diez opciones diferentes" para el rescate, por instrucciones del presidente Sebastián Piñera, con el fin de acortar el tiempo para la evacuación.