Impuestos**Al margen de la disección que hagamos al paquete de la reforma fiscal de Torrijos, hay un problema de credibilidad, no con el mandatario ni con su equipo de gobierno, a quien damos el beneficio de la duda, sino con el Estado.
Fines**Porque Torrijos y su administración PRD pasarán en menos de cinco años; pero el Estado permanecerá, no importa quién lo administre. Dicho de otro modo, él se va y nosotros nos quedamos con sus impuestos, sin ninguna garantía de buen uso del dinero.
Confianza**Por eso, hasta tanto pruebe ser un Estado serio, preferimos la plata en la cartera, gastada con nuestra mano; seguros que allí produce más riqueza y empleos, que en poder o en el bolsillo de los burócratas. Para colmo, no hay un solo gran ladrón preso.