El Ministerio de Salud Pública de Uruguay inauguró hoy el primer Laboratorio de Control de Biofármacos (LCB), un organismo independiente de la industria farmacéutica que sitúa al país dentro de los "parámetros internacionales", según sus impulsores.
"El laboratorio coloca a Uruguay en línea con los países del primer mundo", dijo a Efe el presidente de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) de Uruguay, Rodolfo Silveira, tras encabezar la inauguración de este organismo científico, que cuenta con el apoyo presupuestario de la Unión Europea.
En la presentación del centro, participaron además la ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz; el director del Instituto Pasteur de Uruguay, Guillermo Dighiero; el director del Laboratorio, Alejandro Ricciardi, y representantes de la Comisión Europea en este país.
Ubicado en la sede del Instituto Pasteur de Montevideo -filial de la institución francesa-, el laboratorio se enmarca en el programa "Uruguay Innova" de la UE.
Este programa, con una dotación de 12 millones de euros, está orientado al fomento de la innovación y la competitividad en Uruguay, "sobre todo en el sector productivo y en lo que tiene que ver con el agregado de valor", afirmó Silveira.
Destacó que el nuevo laboratorio "surge de la articulación de diversos actores: la ANII, como ejecutora de los fondos de la UE; la filial del Instituto Pasteur en Montevideo y el Ministerio de Salud Pública (MSP)" de Uruguay, que adquirirá "un papel protagonista" en el control de la calidad de los medicamentos.
El MSP regula las condiciones que deben cumplir los biofármacos, explicó Silveira, quien subrayó que a partir de ahora "a los controles de calidad de la propia industria farmacéutica se sumarán los que realice el Ministerio" a través de este laboratorio.
Este control afectará "tanto a los productos que se importan desde el exterior como a los que en un futuro esperamos que se empiecen a producir a nivel nacional", según el presidente de la ANII.
"Ya ha comenzado a analizarse la calidad de algunos productos que habitualmente se consumen" en Uruguay, adelantó Silveira, quien precisó que someterse al control del laboratorio "va a ser una obligación".
Para el experto, el Laboratorio de Control de Biofármacos para Terceros "significa dar al consumidor final la garantía de que los productos que tienen que ver con la salud humana cumplen con las propiedades de seguridad y eficacia".
Subrayó que el sector sanitario y, en concreto, la industria farmacéutica, constituyen "una prioridad" del Gobierno uruguayo a la hora de asignar "fondos directos o internacionales" para investigación.
Silveira indicó además que, aunque la tendencia a nivel regional es "incorporar los consejos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a las normativas nacionales", existe una situación "muy heterogénea" en América Latina y no todos los países cuentan con un laboratorio independiente de control de medicamentos.