El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela indicó hoy que ya se instaló el 80 por ciento de las 13.367 mesas electorales que funcionarán el próximo domingo durante los comicios parlamentarios.
Tibisay Lucena, presidenta del CNE, hizo el anuncio luego de la reunión que esa instancia sostuvo en Caracas con el alto mando militar venezolano, encargado de velar por la seguridad y el orden durante esa jornada a la que están convocados unos 17,5 millones de electores.
La presidenta del CNE aseguró que toda la infraestructura para el acondicionamiento de los centros electorales se ha desplegado con normalidad y dentro de los lapsos fijados.
Hizo una referencia a los 150 acompañantes internacionales que han sido invitados por el CNE y por los partidos políticos que participan en la contienda y dijo que hasta la medianoche de ayer habían llegado 135, y se espera hoy a los demás.
Añadió que ya están siendo distribuidos por diferentes regiones del país para que tengan una visión general del desarrollo de las elecciones.
Lucena recordó que es requisito indispensable que los acompañantes cumplan con su papel respetando las normas legales de Venezuela sin inmiscuirse en asuntos de soberanía interna.
En cuanto a la divulgación de los resultados, que podrían comenzar a darse unas dos horas después del cierre de los centros de votación el domingo, Lucena dijo que está en estudio la fórmula que se utilizará dadas las características especiales de esta cita.
La presidenta del CNE explicó que son las "juntas regionales" las que, según la ley, tienen la potestad de anunciar, adjudicar y proclamar a los ganadores, lo cual dispersa los resultados e impide tener una visión global.
Lucena dijo que se estudia un mecanismo que permita al CNE centralizar la información "para darles a los venezolanos una visión de conjunto" con respecto a la renovación de la Asamblea Nacional, de 165 escaños.
Por el lado de los militares hablaron el ministro de la Defensa, general Carlos Mata, y el jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb), general Henry Rangel.
Mata insistió en que la fuerza armada "garantiza este proceso y brindará a los ciudadanos la seguridad que se merecen".
Advirtió que los militares actuarán "contundentemente, siempre en el marco de la Constitución, contra aquellos que intenten violar los reglamentos".
También manifestó que de momento no se ha decidido si el día de la votación se cerrará la frontera con Colombia, como ha ocurrido en ocasiones precedentes.
"Haremos todo lo que tengamos que hacer para resguardar el proceso electoral. Si tenemos que cerrar la frontera, así lo haremos", indicó Mata.
Rangel, por su parte, señaló que unos 30.000 milicianos bolivarianos apoyarán en los centros de votación a los 110.000 soldados y oficiales regulares que resguardarán los centros de votación.
El operativo militar que acompaña tradicionalmente los comicios y consultas electorales en Venezuela es conocido como "Plan República".
Por otra parte, Rangel también se refirió a otras misiones que desempeñarán los militares como complemento al "Plan República" y dijo que el principal de ellos es garantizar la seguridad de las instalaciones eléctricas y de las redes de transmisión.
El general señaló que hay 10 helicópteros y un indeterminado número de soldados custodiando y vigilando las 705 estaciones, subestaciones y plantas generadoras que existen en el país así como las líneas de transmisión.
Unas parlamentarias en las que se medirá el respaldo a Chávez y su revolución
Caracas, 24 sep (EFE).- Los venezolanos vuelven a las urnas el próximo domingo en unas elecciones para renovar el unicameral Parlamento en las que se medirá cuál es el respaldo del país a su presidente, Hugo Chávez, y al "proceso revolucionario" que impulsa.
Unos 17,5 millones de electores están convocados para elegir a los 165 diputados de la Asamblea Nacional (AN) y decidir con su voto la nueva configuración de la cámara, después de cinco años bajo dominio del oficialismo por el boicot de la oposición a las últimas legislativas de 2005.
Tanto en las filas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), creado por Chávez hace tres años, como en los partidos de oposición, ahora aglutinados en una "Mesa de Unidad", o entre los disidentes del "chavismo", se advierte que en estos comicios está en juego el "futuro del país", o al menos un modelo de sociedad.
El propio presidente venezolano, quien ha encabezado decenas de caravanas electorales para llamar a votar por los candidatos de su partido, ha tratado de convertir las parlamentarias en un plebiscito en torno a su mandato con la mirada puesta en las presidenciales de 2012 en las que, ya lo anunció, volverá a solicitar la reelección.
En el poder desde 1999, Chávez, quien mantiene una indiscutible popularidad, ha recorrido el país en busca de los votos, con la advertencia de que su partido debe obtener una mayoría de dos tercios en la Asamblea para que pueda continuar el proyecto socialista que impulsa en el nombre, afirma, del pueblo venezolano.
La mayoría calificada de dos tercios, es decir 110 de los 165 escaños, permite tener el control de la cámara venezolana y conseguir, con la aprobación de los diputados afines, la adopción de leyes orgánicas o nombramientos de integrantes de poderes estatales.
Al llamar a la movilización para obtener los dos tercios de escaños, el presidente estableció su objetivo y definió cuál debe ser el "tamaño de la victoria", en opinión del analista Luis Vicente León.
Son "términos perceptuales", comentó a Efe León y destacó que se trata de parlamentarias cuyos resultados en ningún caso significan que Chávez vaya a dejar de gobernar, sino que simplemente lo podrá hacer con más o menos comodidad.
Según el analista, más grave que tener o no estos dos tercios de la Asamblea sería que el oficialismo perdiera en número total de votos y aún así, por el sistema electoral en vigor y el reparto de diputados por circunscripciones, tuviera más escaños.
Al margen de los diversos escenarios que puedan arrojar los resultados del domingo, León, al igual que otros expertos y también dirigentes opositores, recordó que la nueva Asamblea no se instalará hasta enero.
Entre las elecciones del domingo y la inauguración de la próxima cámara quedarán tres meses en los que el Gobierno aún tendrá el dominio parlamentario y podría en ese plazo obtener la aprobación de las leyes o directrices que quiera impulsar.
Los comicios del domingo marcan la vuelta de los partidos de oposición a la Asamblea después de sus años de ausencia al haberse retirado de la contienda en 2005 tras denunciar presuntas irregularidades en el proceso electoral, un boicot que varios de sus líderes han calificado ahora de "error".
También darán estas elecciones un veredicto para quienes se desmarcaron en los últimos años del "chavismo", del que fueron aliados desde la llegada al poder de Chávez hace más de una década, y mostrarán si existe otra corriente en el polarizado tablero político que pueda atraer al alto índice de "indecisos".
Desde la reelección del presidente Chávez en diciembre de 2006, ha ido creciendo en el país el llamado grupo de los "ni-ni", ciudadanos desencantados del "chavismo" y de la oposición tradicional que no se identifican con ninguno de los dos bandos.
El mandatario venezolano sufrió en 2007 su primera derrota en las urnas cuando una mayoría de venezolanos dijo "No" en referendo a su proyecto de reforma constitucional que, entre otras propuestas, incluía la posibilidad para él de presentarse a un nuevo mandato.
Al año siguiente, en los comicios municipales y regionales de noviembre de 2008, el PSUV ganó en la gran mayoría de los estados del país, pero la oposición se llevó algunos de los más importantes como el Zulia, Miranda, y la propia alcaldía mayor de la Caracas.
Tres meses después, Chávez sometía a una nueva consulta popular una enmienda a la Constitución para la reelección indefinida de los cargos electos, incluido el suyo, y en esta ocasión obtuvo el "Sí" de los venezolanos para buscar un nuevo mandato en 2012.
El presidente vuelve ahora, aún sin ser candidato, al veredicto de los venezolanos en unas legislativas que, para todos, más allá de elegir diputados ofrecerán un "barómetro" del escenario político de Venezuela.