No hay adulto que no haya intentado sacarle una sonrisa a un bebé y si se trata de los padres las estrategias para lograrlo son infinitas. Pero, en este caso los padres hicieron hasta lo imposible para que su pequeño hijo sonriera, sin embargo, sus intentos fueron infructuosos, al punto que ellos reían y el niño no cambiaba su rostro fruncido.
¡Una sonrisita bebé, una sonrisita...!
No hay adulto que no haya intentado sacarle una sonrisa a un bebé, pero este caso es todo un reto.