INUNDACIONES**Las inundaciones que sufrimos en los últimos días, han sacado a flote lo mejor y lo peor de Panamá. La solidaridad general para con los damnificados ha sido abrumadora y resalta el corazón bondadoso de este noble pueblo. Por otra parte, los desechos en los ríos, las viviendas construidas en áreas peligrosas y las barriadas desarrolladas sin cumplir con los planos aprobados, hacen resaltar la negligencia inexcusable, cuando no el abierto dolo, con el que se han conducido otros.
CULTURA**Por demasiado tiempo nuestra sociedad ha tolerado la cultura del "juega vivo" y del "dame un chance". Esos, supuestamente, pequeños favores se han convertido en trampas de muerte que acechan a miles de panameños. Desde el líder de las invasiones a terrenos ajenos, hasta el gran promotor de barriadas populares, pasando por el funcionario ministerial o municipal que miran para otro lado a cambio de un salpique o para "dar un chance" son todos cómplices de la tragedia.
LUCHA** Nunca antes el compromiso de "Cero corrupción" se ha hecho tan necesario. Estas tragedias, que son consecuencia de no multar a los que echan colchones y chatarras en los ríos, de no detener a quienes se aprovechan de la miseria humana liderando invasiones a terrenos ajenos, y de no sancionar a quienes construyen en violación a las normas de construcción, son la prueba palmaria de que la corrupción nos está matando. Enfrentarla es pues, no sólo una campaña moral sino una lucha de vida o muerte.