El papa Juan Pablo II y el ministro francés de Relaciones Exteriores, apasionados opositores de la guerra contra Irak, se reunieron en privado ayer y el Vaticano informó que hablaron de la necesidad de asegurar que sea el pueblo iraquí el que determine la reconstrucción de su país.
El ministro francés Dominque de Villepin viajó para reunirse con el Pontífice tras conversaciones en París con sus colegas Igor Ivanov de Rusia y Joschka Fischer de Alemania sobre el futuro durante la etapa de la postguerra en Irak.
El vocero del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls, dijo que de Villepin y el Papa discutieron sobre la necesidad de abreviar el sufrimiento de la población civil así como la esperanza de que la comunidad internacional ayudará a los iraquíes para que sean ellos mismos los arquitectos de la reconstrucción.
En París, los tres ministros se unieron en su posición contra la guerra e insistieron en que Naciones Unidas debe desempeñar un papel central en la reconstrucción iraquí, contra la postura de Washington de que Estados Unidos desempeñe el papel directivo.
Juan Pablo, quien habló vigorosamente en las semanas anteriores a la guerra pidiendo diplomacia en vez de conflicto armado, se ha reunido también con el primer ministro británico Tony Blair, cuya nación es aliada en la coalición militar con EU.