La incógnita sobre la vuelta del base Allen Iverson con los Sixers de Filadelfia llegó a su final después que el equipo informó de manera oficial que será baja por lo que resta de temporada.
Iverson, de 34 años, se ha perdido los cuatro últimos partidos para estar con su hija enferma después de haber regresado brevemente al equipo tras ausentarse por otros cinco encuentros y del Partido de las Estrellas del pasado 14 de febrero.
El presidente del equipo, Ed Stefanski, informó que Iverson ya no quiere ser una distracción para el equipo y sus compañeros.
El directivo de los Sixers dijo que Iverson y el equipo no han hallado la fórmula para que pueda balancear su carrera y su vida personal.
Iverson llegó a los Sixers por segunda ocasión a principios de diciembre para conseguir un promedio de 13,8 puntos en los 28 partidos que ha disputado esta temporada, incluidos tres con los Grizzlies de Memphis.
El ex ganador del premio de Jugador Más Valioso (MVP) de la liga comenzó la temporada con los Grizzlies pero después de jugar tres partidos como reserva no quiso seguir más en esa condición y anunció que se retiraba para luego volver con los Sixers.
Después de haber mostrado una gran emoción y lágrimas por volver con los Sixers, los problemas de salud de su hija, Messiah, de cuatro años, le impidieron tener regularidad en el juego, aunque lo hizo como titular.
Se desconoce el tipo de enfermedad que padece su hija, pero Iverson no pudo jugar desde el pasado 20 de febrero.
"Creo que es la mejor decisión para ambas partes después de haber discutido con Allen la situación", comentó Stefanski. "Su ausencia no debe ser por nada motivo de distracción para el equipo y tampoco generar más problemas personales de las dificultades por las que atraviesa la familia del jugador".
Stefanski dijo que no había sido posible mantener un equilibrio entre la competición y la vida personal de Iverson por lo que su baja era la mejor decisión.