Japón busca en la cumbre del cambio climático de Cancún conseguir una solución "aceptable" para el resto de los países en relación con una posible extensión para una segunda fase del Protocolo de Kioto, dijeron hoy a Efe fuentes de la delegación nipona.
El país asiático señaló ser partidario de buscar un acuerdo global y vinculante que incluya a los países que más contaminan el planeta, EE.UU. y China, quienes no están obligados por Kioto, durante la XVI Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático que se desarrolla en la ciudad mexicana de Cancún.
Sin embargo, esa meta nipona parece muy lejana ya que implicaría que EE.UU. y China, con el 19% y el 22% de las emisiones respectivamente, asumieran compromisos vinculantes con recortes de emisiones en línea con los 37 países que desde hace años los tienen por el Protocolo de Kioto.
Las fuentes japonesas indicaron que tampoco ven progresos en todos los temas que se negocian, por lo que consideró que en estos momentos es difícil hacer una valoración a fondo del estado de las negociaciones en su conjunto.
No obstante, la fuente consideró "positiva" la conducción de las mismas en las últimas horas, pues el miércoles los más de 190 ministros y representantes gubernamentales que asisten a la conferencia iniciaron un proceso de contactos informales que no satisfizo a Bolivia, crítico con ese paso.
La anfitriona de la cita, la canciller mexicana, Patricia Espinosa, defendió la transparencia del proceso y aseguró que al grupo de trabajo informal están abiertos todos los países.
Las fuentes diplomáticas niponas consideraron que todavía hay que trabajar más en los mecanismos de medición, reporte y verificación (MRV).
Pese a la posición contraria a una segunda fase de compromisos del Protocolo de Kioto, las fuentes niponas subrayaron que en Cancún "se puede alcanzar un resultado positivo".
En esta los países buscan lograr un acuerdo que reemplace al Protocolo de Kioto (1997) cuando expire dentro de dos años.
Las divergencias sobre si se debe prorrogar o no ese protocolo, que entró en vigor hace cinco años y no ha sido ratificado por algunos países como Estados Unidos y China, los mayores contaminadores del planeta, y si debe ser vinculante también para las economías emergentes, se han convertido en el centro de la negociación.
Otros como Canadá y Japón han señalado que no cederán en sus posiciones a menos que Estados Unidos -que no ha ratificado Kioto- y China, que se considera un país en desarrollo y sin obligaciones de reducciones, tomen medidas de mitigación equivalentes a las que ellos han hecho en Kioto.