Mizuki Noguchi dio el domingo a Japón su segunda medalla de oro consecutiva en el maratón olímpico al ganar la prueba en la misma ruta en que nació en la Grecia antigua.
La keniana Catherina Ndereba se llevó la medalla de plata y la estadounidense Deena Kastor obtuvo el bronce.
Noguchi, cuyo entrenamiento incluyó en junio último un viaje a Grecia para entrenar siguiendo el curso del maratón original, puso un tiempo de 2 horas, 26 minutos y 20 segundos, aventajando por 49 segundos a Ndereba.
Kastor, que asumió el tercer lugar a menos de un kilómetro de la meta sobrepasando a la etíope Elfenish Alemu, cronometró 2:27.19.
Noguchi se tomó desquite de la keniana, que en el campeonato mundial de París el año pasado se había llevado el oro relegándola la plata.
La gran favorita antes de la carrera, la británica Paula Radcliffe, abandonó cuando faltaban seis kilómetros para el final.
La meta estuvo en el estadio Panathinaiko, en el centro de la ciudad, el lugar donde en 1896 comenzaron las olimpiadas de la era moderna. El estadio de mármol, con forma de herradura, tenía ocupadas sólo la mitad de sus graderías, en su mayoría por aficionados británicos que esperaban el triunfo de su compatriota.
La carrera comenzó de mañana bajo un fuerte calor en la ciudad de Maratón.
El maratón olímpico de Atenas echó por tierra la durísima fórmula de vida adoptada por la británica Paula Radcliffe, que la condujo al récord mundial de maratón (2h15:25) pero no le ha dado más que un disgusto olímpico.
Radcliffe abandonó el maratón de los Juegos entre sollozos cuando había recorrido 36 kilómetros, de ellos los primeros 25 en cabeza. Su preparación de todo el año no le ha dado el fruto apetecido y seguirá al menos cuatro años más sin laureles olímpicos.
La británica reparte el día en dos mitades: una para entrenar y cubrir sus necesidades básicas, la otra para dormir.
Japonesa gana maratón en la ruta original
La británica Paula Radcliffe abandonó la competencia llorando después de dos horas de carrera.